
スペイン語 エディション
文学
Torquemada en el purgatorio
スペイン語 BooksWhale エディション · Benito Pérez Galdós
La fortuna de Torquemada no le concede paz: la familia, la enfermedad y la culpa convierten su palacio en un purgatorio doméstico.
- プレビュー
- 準備済みテキストからの抜粋
- 形式
- オンラインリーダー, EPUB, PDF
- アクセス
- ライブラリ claim
本の紹介
Torquemada en el purgatorio
Torquemada en el purgatorio profundiza en la transformación del antiguo prestamista en un hombre poderoso, pero incapaz de escapar de las consecuencias de su pasado. Benito Pérez Galdós combina sátira social y drama familiar mientras el dinero intenta comprar honor, salud y estabilidad. El resultado es un retrato incisivo de la burguesía ascendente y de la ansiedad moral que se esconde detrás de una vida aparentemente triunfal.
BooksWhale エディション
このエディションの準備
このエディションはパブリックドメイン本文に基づき、BooksWhale がデジタル読書向けに準備しました。
パブリックドメイン根拠
このエディションを共有できる理由
Benito Pérez Galdós died in 1920 and the original Spanish work was published in 1894; these dates support its public-domain status.
プレビューを読む
準備済みテキストからの抜粋
準備済み読書テキストから選んだプレビューです。
プレビュー章Full textプレビューを読む
Torquemada en el purgatorio
Benito Pérez Galdós
プレビュー章PRIMERA PARTEプレビュー
PRIMERA PARTE
プレビュー章Iプレビュー
Cuenta el Licenciado Juan de Madrid, cronista tan diligente como malicioso de los _Dichos y Hechos de D. Francisco Torquemada_, que no menos de seis meses tardó Cruz del Águila en restablecer en su casa el esplendor de otros días, y en rodearse de sociedad honesta y grata, demostrando en esto, como en todas las cosas, su consumada discreción, para que no se dijera ¡cuidado! que pasaba con famélica prontitud de la miseria lacerante al buen comer y al visiteo alegre. Disiente de esta opinión otro cronista no menos grave, el _Arcipreste Florián_, autor de la _Selva de Comilonas y Laberinto de Tertulias_, que fija en el día de Reyes la primera comida de etiqueta que dieron las ilustres damas en su domicilio de la calle de Silva. Pero bien pudiera ser esto error de fecha, disculpable en quien á tan distintos comedores tenía que asistir por ley de su oficio, en el espacio de sol á sol. Y vemos corroborada la primera opinión en los eruditísimos _Avisos del Arte Culinario_, del Maestro López de Buenafuente, el cual, tratando de un novísimo estilo de poner las perdices, sostiene que por primera vez se sacó á manteles este guisado en una cena que dieron los nobles señores de Torquemada, á los diez días del mes de Febrero del año tal de la _reparación cristiana_. No menos escrupuloso en las referencias históricas se muestra el _Cachidiablo_ que firma las _Premáticas del Buen vestir_, quien relatando unas suntuosas fiestas en la casa y jardines de los señores Marqueses de Real Armada, el día de Nuestra Señora de las Candelas, afirma que Fidela Torquemada lucía elegante atavío de color de orejones á medio pasar, con encajes de Bruselas. Por esta y otras noticias, tomadas en las mejores fuentes de información, se puede asegurar que hasta los seis meses largos de la boda, no empezaron las Águilas á remontar su vuelo fuera del estrecho espacio á que su mísera suerte por tanto tiempo las había reducido.
Ni se necesita compulsar prolijamente los tratadistas más autorizados de cosas de salones, para adquirir la certidumbre de que las señoras del Águila permanecieron algún tiempo en la obscuridad, como avergonzadas, después de su cambio de fortuna. _Mieles_ no las cita hasta muy entrado Marzo, y el _Pajecillo_ las nombra por primera vez enumerando las mesas de petitorio en Jueves Santo, en una de las más _aristocráticas iglesias_ de esta Corte. Para encontrar noticias claras de épocas más próximas al casamiento, hay que recurrir al ya citado Juan de Madrid, uno de los más activos y al propio tiempo más guasones historiógrafos de la vida elegante, hombre tan incansable en el comer como en el describir opulentas mesas, y saraos espléndidos. Llevaba el tal un Centón en que apuntando iba todas las frases y modos de hablar que oía á don Francisco Torquemada (con quien trabó amistad por Donoso y el Marqués de Taramundi), y señalaba con gran escrúpulo de fechas los progresos del transformado usurero en el arte de la conversación. Por los papeles del Licenciado sabemos que desde Noviembre decía D. Francisco á cada momento: _así se escribe la historia, velis nolis, la ola revolucionaria, y seamos justos_. Estas formas retóricas, absolutamente corrientes, las afeaba un mes después con nuevas adquisiciones de frases y términos no depurados, como _reasumiendo, ínsulas, en el actual momento histórico_, y el _maquiavelismo_, aplicado á cosas que nada tenían de maquiavélicas. Hacia fin de año se daba lustre el hombre corrigiendo con lima segura desatinos usados anteriormente, pues observaba y aprendía con pasmosa asimilación todo lo bueno que le entraba por los oídos, adquiriendo conceptos muy peregrinos, como: _no tengo inconveniente en declarar... me atengo á la lógica de los hechos_. Y si bien es cierto que la falta de principios, como observa juiciosamente el Licenciado, le hacía meter la pata cuando mejor iba discurriendo, también lo es que su aplicación y el cuidado que ponía al apropiarse las formas locutorias, le llevaron en poco tiempo á realizar verdaderas maravillas gramaticales, y á no hacer mal papel en tertulia de personas finas, algunas superiores á él por el nacimiento y la educación, pero que no le superaban en garbo para sostener cualquier manoseado tema de controversia, _al alcance_, como él decía, _de las inteligencias más vulgares_.
目次
このエディションの内容
- 01Full text
- 02PRIMERA PARTE
- 03I
- 04II
- 05III
- 06IV
- 07V
- 08VI
- 09VII
- 10VIII
- 11IX
- 12X
- 13XI
- 14XII
- 15XIII
- 16SEGUNDA PARTE
- 17I
- 18II
- 19III
- 20IV
- 21V
- 22VI
- 23VII
- 24VIII
- 25IX
- 26X
- 27XI
- 28XII
- 29XIII
- 30XIV
- 31TERCERA PARTE
- 32I
- 33II
- 34III
- 35IV
- 36V
- 37VI
- 38VII
- 39VIII
- 40IX
- 41X
- 42XI
- 43XII
- 44FIN DE TORQUEMADA EN EL PURGATORIO