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Spanisch Ausgabe

Geschichte

Gerona

BooksWhale-Ausgabe auf Spanisch von Benito Pérez Galdós

Un episodio nacional sobre asedio, resistencia urbana, guerra napoleónica y memoria histórica española.

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Gerona

Gerona forma parte de los Episodios nacionales de Galdós y recrea el asedio de la ciudad durante la Guerra de la Independencia. La novela combina historia militar, hambre, heroísmo civil, sufrimiento cotidiano y mirada narrativa sobre cómo una comunidad convierte la resistencia en memoria nacional.

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Benito Pérez Galdós died in 1920, and Gerona was first published in 1874; these dates support public-domain status for the Spanish original.

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Gerona

Benito Pérez Galdós

En el invierno de 1809 á 1810 las cosas de España no podían andar peor. Lo de menos era que nos derrotaran en Ocaña, á los cuatro meses de la casi indecisa victoria de Talavera: aún había algo más desastroso y lamentable, y era la tormenta de malas pasiones que bramaba en torno á la Junta Central. Sucedía en Sevilla una cosa que no sorprenderá á mis lectores, si, como creo, son españoles, y era que allí todos querían mandar. Esto es achaque antiguo, y no sé qué tiene para la gente de este siglo el tal mando, que trastorna las cabezas más sólidas, da prestigio á los tontos, arrogancia á los débiles, al modesto audacia, y al honrado desvergüenza. Pero sea lo que quiera, ello es que entonces andaban á la greña, sin atender al formidable enemigo que por todas partes nos cercaba.

Y aquél era enemigo, lo demás es flor de cantueso. Me río yo de insurrecciones absolutistas y republicanas, en tiempos en que el poder central cuenta con grandes elementos paG

ra soiocarlas. Aquello no se parecía á ninguna de estas niñadas de .ahora, pues con las tropas que Napoleón envió á España á fines del año 9 constaba de trescientos mil hombres el ejército invasor. Los nuestros, dispersos y desanimados, no tenían un general experto que les mandase; faltaban recursos de todas clases, especialmente de dinero, y en esta situación el poder central era un hormiguero de intriguillae. Las ambiciones injustificadas, las miserias, la vanidad ridicula, la pequeñez inflándose para parecer grande como la rana que quiso imitar al buey, la intolerancia, el fanatismo, la doblez, el orgullo rodeaban á aquella pobre Junta, que ya en sus postrimerías no sabía á qué santo encomendarse. Bullían eu torno á ella políticos de pacotilla de la primera hornada que en España tuvimos, generales pigmeos que no supieron ganar batalla alguna; y aunque había también varones de mérito asi en la milicia como en lo civil, ó no tenían arrojo para sobreponerse á los necios, ó carecían de aquellas prendas de carácter sin las cuales, en lo de gobernar, de poco valen la vii tud y el talento.

Tuvo la Junta allá por Marzo el malísimo acuerdo de restablecer el Consejo de Castilla, fundiendo en él todos los demás Consejos suprimidos; y cuando esta antigualla se vió de nuevo con vida; cuando esta máquina roñosa, inútil y gastada so encontró otra vez puesta en movimiento, allí era de ver cómo pretendía gobernar el mundo. La fatuidad de aquellos consejeros que tanto adularon á José no tenía

igual. D$sde que se les puso enjuego, empezaron á intrigar con quien les había sacado del olvido, y decían que la Junta era ilegítima. Valiéndose de D. Francisco Palafox, hermano del defensor de Zaragoza; de Montijo, á quien hemos visto en alguna parte; del Marqués de la R )inana y de otros pájaros, llenaron de enredos á la Juuta y á la Comisión ejecutiva. Por último, en la Regencia, última metamorfosis de aquel po 1er tan nacional como desgraciado, también sembraron cizaña los del Consejo. Esta pandilleja no era otra cosa que el partido absolutista, que ya empezaba á sacar la oreja; y para que desde el principio se tuviera completa noticia de su existencia, también repartió dinero entre la tropa, fiando sus esperanzas á una sedición militar que por entonces quedó frustrada. Nada de esto era ya nuevo en España, porque el motín de 19 de Marzo en Aranjuez, de que, si mal no recuerdo, hice mención, obra fué de la misma gente; mas no se valieron sólo de la tropa, sino también de varios cuerpos facultativos y distinguidos, como los lacayos, pinches y mozos de cuadra de la regia casa. En Sevilla azuzaron á lo que un gran historiador llama con enérgico estilo la bozal muchedumbre, y hubo frecuentes serenatas de berridos y patadas por las calles; mas no pasó de aquí.

Vorschaukapitel10 B. PÉREZ GALDÓSVorschau

— Coa paciencia se gana el cielo — me contestó.— Yo tengo toda la que pueden dar siete meses de bloqueo como el de Gerona. Todavía estoy admirado de encontrarme vivo, Gabriel. Pero dime, ¿dónde has ganado esa charretera? ¿Creerás que yo no soy nada? Digo mal, porque dentro de la plaza me hicieron á modo de sargento, y á estas horas nadie me ha reconocido mi grado. Haré una reclamación á la Junta.

— Yo gaué mis grados en Zaragoza — respondí con orgullo, — y también te aseguro que al cabo de un año conservo cierta duda de si seré, yo mismo el que en aquellos fieros combates so halló, ó si después de muerto me habré trocado en otro sujeto.

— Bien diceu que en Zaragoza y en el ejército del Centro se dieron los grados como quien echa almorzadas de trigo á las gallinas. Amigo Gabriel, en España no se premia más que á los tontos, y á los que meten bulla sin hacer nada. Dime, teniente de almíbar, ¿en Zaragoza comiste ratones flacos y pedazos de estera fritos con grasa de asno viejo?»

Reíme de la pregunta, y los circunstantes dieron broma á Marijuán, porque éste, desde que se nos unió cerca de Almadén del Azogue en los últimos días del año, nos había venido aturdiendo con el perenne contar de sus privaciones y hambres en Gerona.

tEn mi mochila — continuó el aragonés, — tengo un diario del sitio que escribió en la plaza el Sr. D. Pablo Nomdedeu, y os lo daré á leer, para despertar el apetito cuando estéis desganados. Por ahora en marcha, que mepaGERONA

rece dan orden de tomar soleta hacia abajo, t En efecto: después de una hora de descanso emprendimos el camino hacia el Mediodía, y Marijuán repelía la canción con que nos aporreaba los oídos desde que le encontramos:

Digasme tú, Girona, Si le n 'arrendirás...

l.irom lireta. Com vols que m'rcudesca j Si España non vol pas

Urom fa lá garideta,

Lirotn fa lircta lá.

En Bailén lucimos noche. |Quó triste impresión produjo en mí la vista do aquellos campos, al considerar que los atravesábamos después de d( jar casi toda Castilla en poder de los franceses, á quienes poco antes habíamos sojuzgado con tanta foituna en el mismo sitiol ¡Cóino se representó en mi imaginación lo que allí había visto y oído: la perspectiva y el esti uendo glorioso de la acción, iluminada por el ardoroso sol de Julio! Todo estaba fiío, helado, quieto, tiiste, silencioso, obscuro: diríase que cobre los llanos y las mansas colinas de Bailén, una pesada é infoime sombra se paseaba á flor del euelo. Visitamos luego Marijuán y yo el palacio de Rumblar, creyendo encontrar allí todavía á la Condesa y su familia, y aunque era ya de noche, nos propusimos penetrar, seguros de ser bien recibidos. Cuando dimos los primeros aldabazos en la puerta, contestónos el lejano ladrido de un perro, sin que tumor alguno indicase la presencia de criatura humana en el palacio, lo cual nos hizo comprender que estaba abandonado. Insistimos, sin embargo, en dar golpes, y al cabo oímos una voz que desde el patio con enojado tono nos respondía, mejor dicho, nos increpaba en esta forma:

«Allá voy. ¡Condenados muchachos, quó querrán á estas horas!»

Abriónos echando sapos y culebras por su fea boca el tío Tinaja, antiguo servidor do la casa (pues no era otro el que á la sazón la guardaba), y luego que nos hubo reconocido, desarrugó el ceño, hízonos entrar ofreciéndonos u n asiento junto á la lumbre, y allí nos contó cómo teda la familia con buena parte de la servidumbre había marchado á Cádiz huyendo de la invasión francesa.

VorschaukapitelB* PKBEZ GALDÓSVorschau

alma durante aquella muda y solitaria exploración. No hubo mueble que no me dijese alguna cosa, y mi imaginación iba poblando de seres conocidos las desiertas salas. La alfombra conservaba á mis ojos una huella indefinible, más bien pensada que vista; vi un cojín que aún no había perdido el hundimiento producido por el brazo que acababa de oprimirlo, y en los espejos creí ver, no la huella ni la sombra, porque estas voces no son propias, sino una nada, mejor dicho, un vacío, dejado allí por la imagen que había desaparecido.

En una habitación que daba á la huerta vi tres camas pequeñas. Dos de ellas parecían tener como un lugar fijo en los dos testeros de derecha ó izquierda. La tercera, que estorbaba el paso, revelaba haber sido puesta para un huésped de pocos días. Las tres estaban cubiertas de blanquísimas colchas, bajo las cuales los fríos colchones se inflaban sin peso alguno. La pila de agua bendita estaba llena aún, y mojé las puntas de los dedos, haciéndome en la frente la señal de la cruz. Un fuerte escalofrío corrió por mi cuerpo al contacto helado, como si los dedos que habían tomado las últimas gotas se rozaran con los míos en la superficie del agua. Recogí del suelo una pequeña cinta y unos pedacitos de papel retorcidos, engrasados y perfumados, que indicaban haber servido para moldear los rizos de una cabellera. El silencio de aquel lugar no me parecía el silencio propio de los lugares donde no hay nadie, sino aquél que se produGisrtoÑA. 15

Ce en I09 intervalos elocuentes de un diálogo, cuando, hecha la pregunta, el interlocutor medita lo que va á responder.

Salí de aquella estancia, y después de recorrer otras con igual interés, sintiéndome al fin cansado, me recosté en un sofá, donde cerca ya del alba me dormí profundamente. La luz del día entraba á torrentes por las ventanas y balcones cuando me despertó Andrés cantando su estribillo catalán:

Digasme tú, Girooa, Si te n'arrendirás.

En aquellos días, los últimos del mes de Enero de 1810, ocurrieron las más lamentables desgracias del ejército español. Creeríase que el genio de la guerra, fundamental en nosotros como el eje del alma, nos había faltado, y la lucha fué desordenada y á la aventura. El General Desolles atacó en Puerto del Rey á la división Girón, que se desbandó junto á las Navas de Tolosa, y al mismo tiempo Gazán acometía el paso de Nuradal, mientras Mortier forzaba el de Despeñaperros. El mariscal Víctor penetró por Torrecampo para caer sobre Montoro, y Sebastiani por Moatizón, de modo que la invasión de Andalucía se verificó por cuatro puntos distintos con estrategia admirable que acabó de desconcertarnos. Verdad es, y sírvanos esto de disculpa, que teníamos por General en Jefe á D. Juau Carlos Areizaga, hombre nulo en el arte de la guerra, y en cuya cabeza no cabían tres docenas de hombres. La pericia de algunos jefes

subalternos servía de muy poco, y desmoralizada la tropa, convencida de su incapacidad para la resistencia, no veía delante de sí ni gloria ni honor, sino el cómodo refugio de. Córdoba, Sevilla ó la Isla gaditana. Resistencia formal sólo la hallaron los franceses por Montizón, entre Venta Nueva y Venta Quemada, donde mandaba D. Gaspar Vigodet, el cual, después de batirse con mucho arrojo, ordenó la retirada en regla. En suma, señores míos, doloroso es decirlo y doloroso recordarlo; pero es lo cierto que los franceses avanzaron hacia Córdoba cuando nosotros llorábamos nuestra impotencia camino de Sevilla.

¿Y qué podré deciros del espectáculo que nos ofreció esta ciudad amotinada, sometida á las intrigas de una facción tan pequeña como audaz? De buena gana no diría nada, tragándome todo lo que sé y ocultando todo lo que vi, para que semejantes fealdades no entristecieran estos cuadros; pero ya la fama ha dicho cuanto había que decir, y no porque yo lo calle dejará de saberse, que si en mí consistiera, á éste y á otros hoyos de nuestra historia les echaría tierra, mucha tierra. [

Inhaltsverzeichnis

In dieser Ausgabe

  1. 01Full text
  2. 0210 B. PÉREZ GALDÓS
  3. 03B* PKBEZ GALDÓS
  4. 04B. PÉREZ GALDÓ8
  5. 05RELACIÓN
  6. 06ANDRESILLO MARIJÜAN
  7. 0720 B. PÉREZ GA.LDÓS
  8. 08B. PÉREZ G ALDOS
  9. 0926 B. PÉREZ GALDÓS
  10. 10B. P3REZ GALDÓS
  11. 1132 B. PÉREZ GALDÓS
  12. 1234 B. PÉREZ GALDÓS
  13. 1336 B. PÉREZ GALDÓS
  14. 1440 B. PÉREZ GALDÓS
  15. 1544 B. PEREZ GALDÓS
  16. 16B. PÉREZ G ALDOS
  17. 17GKRONA
  18. 1854 B. PÉREZ OALDÓS
  19. 1956 B. PÉREZ OALDÓS
  20. 2058 B. PÉREZ GALDÓS
  21. 21B. PÉREZ G ALDOS
  22. 2262 B. PÉREZ GALDÓS
  23. 2368 B. PEREZ GALDÓS
  24. 24B. PÉREZ QALTJÓS
  25. 253. PRREZ OALDÓS
  26. 26B. PÉREZ GA.LDÓS
  27. 2778 B. PJÉREZGALDÓS
  28. 2882 B. PÉREZ GALDÓS
  29. 2984 B. PÉREZ GALDÓS
  30. 30B. PÉREZ G ALDOS
  31. 31B# PÉREZ GALDÓS
  32. 3296 B. TÉHEZ GALDÓS
  33. 3393 B. PÉREZ GAXDÓ8
  34. 34100 B. PÉREZ GALDÓS
  35. 35102 B. PÉREZ GALDÓS
  36. 36104 B. PÉREZ GALDÓS
  37. 37106 B. PÉREZ GALDÓS
  38. 38108 B. PÉREZ G ALDOS
  39. 39110 B. PÉREZ OALDÓS
  40. 40B. PÉRBZ GALDÓS
  41. 41114 B. PÉREZ GALDÓS
  42. 42B. PÉREZ Q ALDOS
  43. 43120 B. PÉREZ (JALOOS
  44. 44122 B. PÉREZ GALDÓS
  45. 45126 B. PÉREZ GALDÓS
  46. 46B. PÉREZ G ALDOS
  47. 47130 B. PÉREZ G ALDOS
  48. 48B. PÉREZ Q ALDOS
  49. 49136 B. PÉREZ G ALDOS
  50. 50OERON V
  51. 51140 B. PÉR8Z GALDÓS
  52. 52B. PÉREZ G ALDOS
  53. 53146 B. PÉREZ GALDÓS
  54. 54148 B. PÉREZ GALDÓS
  55. 55150 B. PÉREZ GALDÓS
  56. 56152 B. PEREZ GALDÓS
  57. 57154 B, PÉREZ GALDÓS
  58. 58156 B. PÉREZ GALDÓS
  59. 59158 8. PÉREZ GALDÓS
  60. 60160 B. PEREZ GALDÓS
  61. 61162 B. PÉREZ GALDÓS
  62. 62164 B. PÉREZ GALDÓS
  63. 63B. PÉREZ G ALDOS
  64. 64B. PÍ5REZ GALDÓS
  65. 65170 B. PKRBZ GALDÓS
  66. 66174 B. PÉREZ GALÜÓS
  67. 67176 B. PÉREZ GALDÓS
  68. 68180 B. PÉREZ G4LUÓS
  69. 69B. PÉREZ GALD3S
  70. 70188 B. PÉREZ GALDÓS
  71. 71192 B. PÉREZ GALDÓS
  72. 72194 B. PÉREZ G4LDÓS
  73. 73B. PÉREZ GAIDÓS
  74. 74198 B. PÉREZ GALDÓS
  75. 75200 B. PÉREZ GALDÓS
  76. 76GBRONA
  77. 77202 B. PÉRBZ GALDÓS
  78. 78208 B. PÉREZ GALDÓS
  79. 79210 B. PEREZ GALDÓS
  80. 80212 B. PEREZ GALDÓS
  81. 81214 B. PÉREZ OALDÓS
  82. 82216 B. PEREZ GALDÓN
  83. 83218 B. PÉREZ GALDÓ8
  84. 84220 B. PÉREZ GALDÓS
  85. 85B. PÉREZ G ALDOS
  86. 86224 B. PÉREZ GALDÓS
  87. 87226 B. PÉREZ GALDÓS
  88. 88228 B. PÉREZ GALDÓS
  89. 89230 B. PEREZ GALDÓS
  90. 90232 B. PÉREZ GALDÓS
  91. 91234 B. PÉREZ G ALDOS
  92. 92236 B. PÉREZ GA.LDÓS
  93. 93238 B. PÉREZ GALDÓS
  94. 94240 B. PÉREZ G ALDOS
  95. 95244 B. PÉREZ GALDÓS
  96. 96B. PÉREZ GALDÍS
  97. 97248 B. PÉREZ GALDÓS
  98. 98250 £• PÉREZ GALDÓS
  99. 99252 B. PÉREZ GALDÓS
  100. 100254 B. PÉR3Z G ALDOS
  101. 101GERONA 25S
  102. 102FIN DE GERONA

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