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Spanisch Ausgabe

Philosophie

Meditaciones del Quijote

BooksWhale-Ausgabe auf Spanisch von José Ortega y Gasset

Un ensayo filosófico sobre Cervantes, perspectiva, cultura española y lectura del Quijote.

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Meditaciones del Quijote

Meditaciones del Quijote combina crítica literaria y filosofía para pensar circunstancia, perspectiva, cultura española y sentido de la novela cervantina. Ortega inaugura aquí una voz ensayística decisiva para la filosofía española moderna.

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MEDITACIONES

DEL QUIJOTE

_MEDITACIONES_

POR

_JOSÉ ORTEGA Y GASSET_

I. MEDITACIONES DEL QUIJOTE.--MEDITACIÓN PRELIMINAR.--1.

MEDITACIÓN PRIMERA. (_Breve tratado de la novela_).

MEDITACIONES DEL QUIJOTE.--2. ¿CÓMO MIGUEL DE

CERVANTES SOLÍA VER EL MUNDO?--3. EL ALCIONISMO

DE CERVANTES.

_EN PRENSA_

II. AZORÍN: _Primores de lo vulgar_.

III. PIO BAROJA: _Anatomía de un alma dispersa_.

_EN PREPARACIÓN_

IV. LA ESTÉTICA DE _Myo Cid_.

V. ENSAYO SOBRE LA LIMITACIÓN.

VI. NUEVAS VIDAS PARALELAS: GOETHE Y LOPE DE VEGA.

VII. MEDITACIÓN DE LAS DANZARINAS.

VIII. LAS POSTRIMERÍAS.

IX. EL PENSADOR DE ILLESCAS.

X. PAQUIRO, O DE LAS CORRIDAS DE TOROS.

_MEDITACIONES_

POR

_JOSÉ ORTEGA Y GASSET_

MEDITACIONES

DEL QUIJOTE

_MEDITACIÓN PRELIMINAR_

_MEDITACIÓN PRIMERA_

[Illustration: colofón]

PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

SERIE II.--VOL. I

MADRID

1914

Es propiedad.

Queda hecho el depósito que marca la ley.

Imprenta Clásica Española, Caños, 1 dup.o Teléfono 4430.--Madrid.

A

RAMIRO DE MAEZTU

CON UN GESTO FRATERNAL

LECTOR...

Bajo el título _Meditaciones_ anuncia este primer volumen unos ensayos

de varia lección y no muchas consecuencias, que va a publicar un

profesor de Filosofía _in partibus infidelium_. Versan unos--como esta

serie de _Meditaciones del Quijote_--, sobre temas de alto rumbo; otros

sobre temas más modestos, algunos sobre temas humildes--todos, directa o

indirectamente, acaban por referirse a las circunstancias españolas.

Estos ensayos son para el autor--como la cátedra, el periódico o la

política--, modos diversos de ejercitar una misma actividad, de dar

salida a un mismo afecto. No pretendo que esta actividad sea reconocida

como la más importante en el mundo; me considero ante mí mismo

justificado al advertir que es la única de que soy capaz. El afecto que

a ella me mueve es el más vivo que encuentro en mi corazón. Resucitando

el lindo nombre que usó Spinoza yo le llamaría _amor intellectualis_. Se

trata, pues, lector, de unos ensayos de amor intelectual.

Carecen por completo de valor informativo; no son tampoco epítomes--son

más bien lo que un humanista del siglo XVII hubiera denominado

«salvaciones». Se busca en ellos lo siguiente: dado un hecho--un hombre,

un libro, un cuadro, un paisaje, un error, un dolor--, llevarlo por el

camino más corto a la plenitud de su significado. Colocar las materias

de todo orden, que la vida, en su resaca perenne, arroja a nuestros pies

como restos inhábiles de un naufragio, en postura tal que dé en ellos el

sol innumerables reverberaciones.

Hay dentro de toda cosa la indicación de una posible plenitud. Un alma

abierta y noble sentirá la ambición de perfeccionarla, de auxiliarla

para que logre esa su plenitud. Esto es amor--el amor a la perfección de

lo amado.

Es frecuente en los cuadros de Rembrandt que un humilde lienzo blanco o

gris, un grosero utensilio de menaje se halle envuelto en una atmósfera

lumínica e irradiante que otros pintores vierten sólo en torno a las

testas de los santos. Y es como si nos dijera en delicada amonestación:

¡Santificadas sean las cosas! ¡Amadlas, amadlas! Cada cosa es un hada

que reviste de miseria y vulgaridad sus tesoros interiores y es una

virgen que ha de ser enamorada para hacerse fecunda.

La «salvación» no equivale a loa ni ditirambo; puede haber en ella

fuertes censuras. Lo importante es que el tema sea puesto en relación

inmediata con las corrientes elementales del espíritu, con los motivos

clásicos de la humana preocupación. Una vez entretejido con ellos queda

transfigurado, transubstanciado, salvado.

Va, en consecuencia, fluyendo bajo la tierra espiritual de estos

ensayos, riscosa a veces y áspera--con rumor ensordecido, blando, como

si temiera ser oída demasiado claramente--, una doctrina de amor.

Vorschaukapitelparte de otra cosa, que necesita de ella, que está ligado a ella.Vorschau

Imprescindible para lo amado, se hace también imprescindible para

nosotros. De este modo va ligando el amor cosa a cosa y todo a nosotros,

en firme estructura esencial. Amor es un divino arquitecto que bajó al

mundo, según Platón, ὥστε τὀ πᾶν αὐτῶ ξυνδέδέσθα--«a fin de que todo en

el universo viva en conexión».

La inconexión es el aniquilamiento. El odio que fabrica inconexión, que

aisla y desliga, atomiza el orbe y pulveriza la individualidad. En el

mito caldeo de Izdubar-Nimrod, viéndose la diosa Ishtar, semi-Juno,

semi-Afrodita, desdeñada por éste, amenaza a Anu, dios del cielo, con

destruir todo lo creado sin más que suspender un instante las leyes del

amor que junta a los seres, sin más que poner un calderón en la sinfonía

del erotismo universal.

Los españoles ofrecemos a la vida un corazón blindado de rencor, y las

cosas, rebotando en él, son despedidas cruelmente. Hay en derredor

nuestro, desde hace siglos, un incesante y progresivo derrumbamiento de

los valores.

Pudiéramos decirnos lo que un poeta satírico del siglo XVII dice contra

Murtola, autor de un poema _Della creatione del mondo_.

Il creator di nulla fece il tutto,

Costui del tutto un nulla e in conclusione,

L’un fece il mondo e l’altro l’ha distrutto.

Yo quisiera proponer en estos ensayos a los lectores más jóvenes que yo,

únicos a quienes puedo, sin inmodestia, dirigirme personalmente, que

expulsen de sus ánimos todo hábito de odiosidad y aspiren fuertemente a

que el amor vuelva a administrar el universo.

Para intentar esto no hay en mi mano otro medio que presentarles

sinceramente el espectáculo de un hombre agitado por el vivo afán de

comprender. Entre las varias actividades de amor sólo hay una que pueda

yo pretender contagiar a los demás: el afán de comprensión. Y habría

henchido todas mis pretensiones si consiguiera tallar en aquella mínima

porción del alma española que se encuentra a mi alcance, algunas facetas

nuevas de sensibilidad ideal. Las cosas no nos interesan porque no

hallan en nosotros superficies favorables donde refractarse, y es

menester que multipliquemos los haces de nuestro espíritu a fin de que

temas innumerables lleguen a herirle.

Llámase en un diálogo platónico a este afán de comprensión ἐροτιχή

μανία, «locura de amor». Pero aunque no fuera la forma originaria, la

génesis y culminación de todo amor un ímpetu de comprender las cosas,

creo que es su síntoma forzoso. Yo desconfío del amor de un hombre a su

amigo o a su bandera cuando no le veo esforzarse en comprender al

enemigo o a la bandera hostil. Y he observado que, por lo menos, a

nosotros los españoles nos es más fácil enardecernos por un dogma moral

que abrir nuestro pecho a las exigencias de la veracidad. De mejor grado

entregamos definitivamente nuestro albedrío a una actitud moral rígida

que mantenemos siempre abierto nuestro juicio, presto en todo momento a

la reforma y corrección debidas. Diríase que abrazamos el imperativo

moral como un arma para simplificarnos la vida aniquilando porciones

inmensas del orbe. Con aguda mirada ya había Nietzsche descubierto en

ciertas actitudes morales formas y productos del rencor.

Nada que de éste provenga puede sernos simpático. El rencor es una

emanación de la conciencia de inferioridad. Es la supresión imaginaria

de quien no podemos con nuestras propias fuerzas realmente suprimir.

Lleva en nuestra fantasía aquel por quien sentimos rencor, el aspecto

lívido de un cadáver; lo hemos matado, aniquilado con la intención. Y

luego al hallarlo en la realidad firme y tranquilo, nos parece un muerto

indócil, más fuerte que nuestros poderes, cuya existencia significa la

burla personificada, el desdén viviente hacia nuestra débil condición.

Vorschaukapitellibro: _Don Quijote_, una selva ideal.Vorschau

He aquí otro caso de profundidad: la de un libro, la de este libro

máximo. _Don Quijote_ es el libro-escorzo por excelencia.

Ha habido una época de la vida española en que no se quería reconocer la

profundidad del _Quijote_. Esta época queda recogida en la historia con

el nombre de Restauración. Durante ella llegó el corazón de España a dar

el menor número de latidos por minuto.

Permítaseme reproducir aquí unas palabras sobre este instante de nuestra

existencia colectiva, dichas en otra ocasión:

«¿Qué es la Restauración? Según Cánovas, la continuación de la historia

de España. ¡Mal año para la historia de España si legítimamente valiera

la Restauración como su secuencia! Afortunadamente es todo lo contrario.

La Restauración significa la detención de la vida nacional. No había

habido en los españoles durante los primeros cincuenta años del siglo

XIX complejidad, reflexión, plenitud de intelecto, pero había habido

coraje, esfuerzo, dinamismo. Si se quemara los discursos y los libros

compuestos en ese medio siglo y fueran sustituídos por las biografías de

sus autores, saldríamos ganando ciento por uno. Riego y Narváez, por

ejemplo, son como pensadores ¡la verdad! un par de desventuras; pero son

como seres vivos dos altas llamaradas de esfuerzo.

Hacia el año 1854--que es donde en lo soterraño se inicia la

Restauración--, comienzan a apagarse sobre este haz triste de España los

esplendores de aquel incendio de energías; los dinamismos van viniendo

luego a tierra como proyectiles que han cumplido su parábola; la vida

española se repliega sobre sí misma, se hace hueco de sí misma. Este

vivir el hueco de la propia vida fué la Restauración.

En pueblos de ánimo más completo y armónico que el nuestro, puede a una

época de dinamismo suceder fecundamente una época de tranquilidad, de

quietud, de éxtasis. El intelecto es el encargado de suscitar y

organizar los intereses tranquilos y estáticos, como son el buen

gobierno, la economía, el aumento de los medios, de la técnica. Pero ha

sido la característica de nuestro pueblo haber brillado más como

esforzado que como inteligente.

Vida española, digámoslo lealmente, vida española, hasta ahora, ha sido

posible sólo como dinamismo.

Cuando nuestra nación deja de ser dinámica, cae de golpe en un hondísimo

letargo y no ejerce más función vital que la de soñar que vive.

Así parece como que en la Restauración nada falta. Hay allí grandes

estadistas, grandes pensadores, grandes generales, grandes partidos,

grandes aprestos, grandes luchas: nuestro ejército en Tetuán combate con

los moros lo mismo que en tiempo de Gonzalo de Córdoba; en busca del

Norte enemigo hienden la espalda del mar nuestras carenas, como en

tiempos de Felipe II; Pereda es Hurtado de Mendoza y en Echegaray retoña

Calderón. Pero todo esto acontece dentro de la órbita de un sueño; es la

imágen de una vida donde sólo hay de real el acto que la imagina.

La Restauración, señores, fué un panorama de fantasmas, y Cánovas el

gran empresario de la fantasmagoría».

¿Cómo es posible, cómo es posible que se contente todo un pueblo con

semejantes valores falsos? En el orden de la cantidad, es la unidad de

medida lo mínimo; en el orden de los valores, son los valores máximos la

unidad de medida. Sólo comparándolas con lo más estimable, quedan

justamente estimadas las cosas. Conforme se van suprimiendo en la

perspectiva de los valores los verdaderamente más altos, se alzan con

esta dignidad los que les siguen. El corazón del hombre no tolera el

Inhaltsverzeichnis

In dieser Ausgabe

  1. 01Meditaciones del Quijote
  2. 02parte de otra cosa, que necesita de ella, que está ligado a ella.
  3. 03libro: _Don Quijote_, una selva ideal.
  4. 04libro venerable a nuestros corazones: lo sentimos, de nuestra más
  5. 05libro de caballerías es, como en la épica, la narración. Yo tengo que

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