Spanisch Ausgabe
Literatur
Yerma
BooksWhale-Ausgabe auf Spanisch von Federico García Lorca
Una tragedia rural de deseo materno, honra, esterilidad, represión y destino.
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Yerma
Yerma concentra el teatro poético de Lorca en una mujer atrapada entre deseo de maternidad, normas sociales, silencio conyugal y presión comunitaria. La obra une símbolo, canción, tragedia rural y crítica de una moral que convierte la vida íntima en condena.
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Yerma is a public-domain work: the author died in 1936, and the text was first published in 1934. This edition uses the original Spanish text.
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POEMA TRÁGICO EN TRES ACTOS Y SEIS CUADROS
PERSONAJES
YERMA
MARÍA
VIEJA PAGANA
DOLORES
LAVANDERA 1a
LAVANDERA 2a
LAVANDERA 3a
LAVANDERA 4a
LAVANDERA 5a
LAVANDERA 6a
MUCHACHA 1a
MUCHACHA 2a
HEMBRA
CUÑADA 1a
CUÑADA 2a
MUJER 1a
MUJER 2a
NIÑOS
JUAN
VÍCTOR
MACHO
HOMBRE 1o
HOMBRE 2o
HOMBRE 3o
ACTO PRIMERO
Cuadro Primero
(Al levantarse el telón está YERMA dormida con un tabanque de costura a los pies. La escena tiene una extraña luz de sueño. Un pastor sale de puntillas mirando fijamente a YERMA. Lleva de la mano a un niño vestido de blanco. Suena el reloj. Cuando sale el pastor, la luz se cambia por una alegre luz de mañana de primavera. YERMA se despierta.)
VorschaukapitelCANTO VOZ DENTRO.—Vorschau
A la nana, nana, nana,
a la nanita le haremos
una chocita en el campo
y en ella nos meteremos.
YERMA.—Juan, ¿me oyes? Juan.
JUAN.—Voy.
YERMA.—Ya es la hora.
JUAN.—¿Pasaron las yuntas?
YERMA.—Ya pasaron.
JUAN.—Hasta luego. (Va a salir.)
YERMA.—¿No tomas un vaso de leche?
JUAN.—¿Para qué?
YERMA.—Trabajas mucho y no tienes tú cuerpo para resistir los trabajos.
JUAN.—Cuando los hombres se quedan enjutos se ponen fuertes como el acero.
YERMA.—Pero tú no. Cuando nos casamos eras otro. Ahora tienes la cara blanca como si no te diera en ella el sol. A mí me gustaría que fueras al río y nadaras y que te subieras al tejado cuando la lluvia cala nuestra vivienda. Veinticuatro meses llevamos casados, y tú cada vez más triste, más enjuto, como si crecieras al revés.
JUAN.—¿Has acabado?
YERMA.—(Levantándose.) No lo tomes a mal. Si yo estuviera enferma me gustaría que tú me cuidases. "Mi mujer está enferma. Voy a matar ese cordero para hacerle un buen guiso de carne." "Mi mujer está enferma. Voy a guardar esta enjundia de gallina para aliviar su pecho, voy a llevarle esta piel de oveja para guardar sus pies de la nieve." Así soy yo. Por eso te cuido.
JUAN.—Y yo te lo agradezco.
YERMA.—Pero no te dejas cuidar.
JUAN.—Es que no tengo nada. Todas esas cosas son suposiciones tuyas. Trabajo mucho. Cada año seré más viejo.
YERMA.—Cada año... Tú y yo seguiremos aquí cada año...
JUAN.—(Sonriente.) Naturalmente. Y bien sosegados. Las cosas de la labor van bien, no tenemos hijos que gasten.
YERMA.—No tenemos hijos... ¡Juan!
JUAN.—Dime.
YERMA.—¿Es que yo no te quiero a ti?
JUAN.—Me quieres.
YERMA.—Yo conozco muchachas que han temblado y que lloraban antes de entrar en la cama con sus maridos. ¿Lloré yo la primera vez que me acosté contigo? ¿No cantaba al levantar los embozos de Holanda? Y no te dije, ¡cómo huelen a manzanas estas ropas!
JUAN.—¡Eso dijiste!
YERMA.—Mi madre lloró porque no sentí separarme de ella. ¡Y era verdad! Nadie se casó con más alegría. Y, sin embargo...
JUAN.—Calla. Demasiado trabajo tengo yo con oír en todo momento...
YERMA.—No. No me repitas lo que dicen. Yo veo por mis ojos que eso no puede ser... A fuerza de caer la lluvia sobre las piedras éstas se ablandan y hacen crecer jaramagos, que las gentes dicen que no sirven para nada. "Los jaramagos no sirven para nada", pero yo bien los veo mover sus flores amarillas en el aire.
JUAN.—¡Hay que esperar!
YERMA.—Sí; queriendo. (YERMA abraza y besa al marido, tomando ella la iniciativa.)
JUAN.—Si necesitas algo me lo dices y lo traeré. Ya sabes que no me gusta que salgas.
YERMA.—Nunca salgo.
JUAN.—Estás mejor aquí.
YERMA.—Sí.
JUAN.—La calle es para la gente desocupada.
YERMA.—(Sombría) Claro.
(El marido sale y YERMA se dirige a la costura, se pasa la mano por el vientre, alza los brazos en un hermoso bostezo y se sienta a coser.)
¿De dónde vienes, amor, mi niño?
De la cresta del duro frío.
¿Qué necesitas, amor, mi niño?
La tibia tela de tu vestido.
(Enhebra la aguja)
¡Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!
(Como si hablara con un niño.)
En el patio ladra el perro,
en los árboles canta el viento.
Los bueyes mugen al boyero
y la luna me riza los cabellos.
¿Qué pides, niño, desde tan lejos?
(Pausa.)
Los blancos montes que hay en tu pecho.
¡Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!
(Cosiendo.)
Te diré, niño mío, que sí.
Tronchada y rota soy para ti.
Inhaltsverzeichnis
In dieser Ausgabe
- 01Yerma
- 02CANTO VOZ DENTRO.—
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