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歴史
Historia natural y moral de las Indias
スペイン語 BooksWhale エディション · José de Acosta
José de Acosta describe la naturaleza americana y las costumbres de sus pueblos desde la perspectiva de un observador del siglo XVI.
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本の紹介
Historia natural y moral de las Indias
José de Acosta organiza su investigación sobre América en siete libros dedicados a la naturaleza y a las sociedades humanas. Examina clima, geografía, plantas y animales, y después aborda creencias, instituciones e historia de los pueblos americanos. Esta edición española reúne los dos volúmenes del texto de referencia, conservando la relación entre las observaciones naturales y la explicación histórica.
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José de Acosta murió en 1600. La edición se basa en el original español de dominio público disponible en Project Gutenberg; esta base no comprende añadidos editoriales ni ilustraciones posteriores.
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Historia natural y moral de las Indias
José de Acosta
プレビュー章A LA SERENISIMA INFANTA Doña Isabél Clara Eugenia de Austria.プレビュー
SEÑORA.
Habiendome la Magestad del Rey, nuestro Señor, dado licencia de ofrecer á V. A. esta pequeña obra, intitulada: Historia natural y moral de las Indias, no se me podrá atribuir á falta de consideracion, querer ocupar el tiempo, que en cosas de importancia V. A. tan santamente gasta, divirtiendola á materias, que por tocar en Filosofía son algo obscuras, y por ser de gentes bárbaras no parecen á propósito. Mas porque el conocimiento y especulacion de cosas naturales, mayormente si son notables y raras, causa natural gusto y deleite en entendimientos delicados, y la noticia de costumbres y hechos extraños tambien con su novedad aplace, tengo para mí, que para V. A. podrá servir de un honesto y útil entretenimiento, darle ocasion de considerar en obras que el Altísimo ha fabricado en la máquina de este Mundo, especialmente en aquellas partes que llamamos Indias, que por ser nuevas tierras, dan mas que considerar, y por ser de nuevos vasallos, que el Sumo Dios dió á la Corona de España, no es del todo ageno, ni extraño su conocimiento. Mi deseo es, que V. A. algunos ratos de tiempo se entretenga con esta lectura, que por eso va en vulgar; y si no me engaño, no es para entendimientos vulgares, y podrá ser, que como en otras cosas, así en ésta, mostrando gusto V. A. sea favorecida esta obrilla, para que por tal medio tambien el Rey, nuestro Señor, huelgue de entretener alguna vez el tiempo con la relacion y consideracion de cosa y gentes que á su Real Corona tanto tocan, á cuya Magestad dediqué otro libro, que de la predicacion Evangélica de aquellas Indias compuse en latin. Y todo ello deseo que sirva para que con la noticia de lo que Dios nuestro Señor repartió, y depositó de sus tesoros en aquellos Reinos, sean las gentes de ellos mas ayudadas y favorecidas de estas de acá, á quien su divina y alta Providencia las tiene encomendadas, Suplico á V. A. que si en algunas partes esta obrilla no pareciere tan apacible, no deje de pasar los ojos por las demás, que podrá ser, que unas ú otras sean de gusto, y siendolo, no podrán dejar de ser de provecho, y muy grande, pues este favor será en bien de gentes y tierras tan necesitadas de él. Dios nuestro Señor guarde y prospere á V. A. muchos años, como sus siervos cotidiana y afectuosamente lo suplicamos á su Divina Magestad. Amen. En Sevilla primero de Marzo de mil quinientos y noventa años.
Joseph de Acosta.
プレビュー章PROEMIO DEL AUTORプレビュー
Del nuevo mundo é Indias Occidentales han escrito muchos Autores diversos libros y relaciones, en que dan noticia de las cosas nuevas y extrañas, que en aquellas partes se han descubierto, y de los hechos y sucesos de los Españoles que las han conquistado y poblado. Mas hasta ahora no he visto Autor, que trate de declarar las causas y razon de tales novedades y extrañezas de naturaleza, ni que haga discurso é inquisicion en esta parte: ni tampoco he encontrado libro, cuyo argumento sea los hechos é historia de los mismos Indios antiguos y naturales habitadores del nuevo orbe: A la verdad ambas cosas tienen dificultad no pequeña. La primera, por ser cosas de naturaleza, que salen de la Filosofía antiguamente recibida y platicada: como es ser la region que llaman Tórrida muy húmeda, y en partes muy templada: llover en ella cuando el Sol anda mas cerca, y otras cosas semejantes. Y los que han escrito de Indias Occidentales, no han hecho profesion de tanta Filosofía, ni aun los mas de ellos han hecho advertencia en tales cosas. La segunda, de tratar los hechos é historia propia de los Indios, requería mucho trato y muy intrínseco con los mismos Indios, del cual carecieron los mas que han escrito de Indias: ó por no saber su lengua, ó por no cuidar de saber sus antigüedades: así se contentaron con relatar algunas de sus cosas superficiales. Deseando, pues, yo tener alguna mas especial noticia de sus cosas, hice diligencia con hombres prácticos y muy versados en tales materias, y de sus pláticas y relaciones copiosas pude sacar lo que juzgué bastar para dar noticia de las costumbres y hechos de estas gentes. Y en lo natural de aquellas tierras y sus propiedades con la experiencia de muchos años, y con la diligencia de inquirir, discurrir y conferir con personas sábias y expertas: tambien me parece, que se me ofrecieron algunas advertencias que podrian servir y aprovechar á otros ingenios mejores, para buscar la verdad, ó pasar mas adelante, si les pareciese bien lo que aquí hallasen. Así que aunque el mundo nuevo ya no es nuevo, sino viejo, segun hay mucho dicho, y escrito de él, todavía me parece que en alguna manera se podrá tener esta Historia por nueva, por ser juntamente Historia, y en parte Filosofía, y por ser no solo de las obras de naturaleza, sino tambien de las del libre albedrío, que son los hechos y costumbres de hombres. Por donde me pareció darle nombre de Historia Natural y Moral de Indias, abrazando con este intento ambas cosas. En los dos primeros libros se trata, lo que toca al Cielo, temperamento y habitacion de aquel orbe: Los cuales libros yo habia primero escrito en latin, y ahora los he traducido usando mas de la licencia de Autor, que de la obligacion de intérprete, por acomodarme mejor á aquellos á quien se escribe en vulgar. En los otros dos libros siguientes se trata, lo que de elementos y mixtos naturales, que son metales, plantas y animales, parece notable en Indias. De los hombres y de sus hechos (quiero decir de los mismos Indios, de sus ritos, costumbres, gobierno, guerras, y sucesos) refieren los demás libros, lo que se ha podido averiguar, y parece digno de relacion. Cómo se hayan sabido los sucesos y hechos antiguos de Indios, no teniendo ellos escritura como nosotros, en la misma Historia se dirá, pues no es pequeña parte de sus habilidades, haber podido y sabido conservar sus antiguallas, sin usar ni tener letras algunas. El fin de este trabajo es, que por la noticia de las obras naturales el que Autor tan sabio de toda naturaleza ha hecho, se le dé alabanza y gloria al altísimo Dios, que es maravilloso en todas partes: Y por el conocimiento de las costumbres y cosas propias de los Indios, ellos sean ayudados á conseguir y permanecer en la gracia de la alta vocacion del Santo Evangelio, al cual se dignó en el fin de los siglos traer gente tan ciega, el que alumbra desde los montes altísimos de su eternidad. Además de eso podrá cada uno para sí sacar también algun fruto, pues por bajo que sea el sugeto, el hombre sabio saca para sí sabiduría; y de los mas viles y pequeños animalejos se puede tirar muy alta consideracion, y muy provechosa Filosofía. Solo resta advertir al lector, que los dos primeros libros de esta Historia ó discurso se escribieron estando en el Perú, y los otros cinco despues en Europa, habiendome ordenado la obediencia volver por acá. Y así los unos hablan de las cosas de Indias como de cosas presentes, y los otros como de cosas ausentes. Para que esta diversidad de hablar no ofenda, me pareció advertir aquí la causa.
目次
このエディションの内容
- 01Full text
- 02A LA SERENISIMA INFANTA Doña Isabél Clara Eugenia de Austria.
- 03PROEMIO DEL AUTOR
- 04LIBRO PRIMERO
- 05CAPÍTULO PRIMERO
- 06CAPÍTULO II
- 07CAPÍTULO III
- 08CAPÍTULO IV
- 09CAPÍTULO V
- 10CAPÍTULO VI
- 11CAPÍTULO VII
- 12CAPÍTULO VIII
- 13CAPÍTULO IX
- 14CAPÍTULO X
- 15CAPÍTULO XI
- 16CAPÍTULO XII
- 17CAPÍTULO XIII
- 18CAPÍTULO XIV
- 19CAPÍTULO XV
- 20CAPÍTULO XVI
- 21CAPÍTULO XVII
- 22CAPÍTULO XVIII
- 23CAPÍTULO XIX
- 24CAPÍTULO XX
- 25CAPÍTULO XXI
- 26CAPÍTULO XXII
- 27CAPÍTULO XXIII
- 28CAPÍTULO XXIV
- 29CAPÍTULO XXV
- 30LIBRO SEGUNDO
- 31CAPÍTULO PRIMERO
- 32CAPÍTULO II
- 33CAPÍTULO III
- 34CAPÍTULO IV
- 35CAPÍTULO V
- 36CAPÍTULO VI
- 37CAPÍTULO VII
- 38CAPÍTULO VIII
- 39CAPÍTULO IX
- 40CAPÍTULO X
- 41CAPÍTULO XI
- 42CAPÍTULO XII
- 43CAPÍTULO XIII
- 44CAPÍTULO XIV
- 45LIBRO TERCERO
- 46CAPÍTULO PRIMERO
- 47CAPÍTULO II
- 48CAPÍTULO III
- 49CAPÍTULO IV
- 50CAPÍTULO V
- 51CAPÍTULO VI
- 52CAPÍTULO VII
- 53CAPÍTULO VIII
- 54CAPÍTULO IX
- 55CAPÍTULO X
- 56CAPÍTULO XI
- 57CAPÍTULO XII
- 58CAPÍTULO XIII
- 59CAPÍTULO XIV
- 60CAPÍTULO XV
- 61CAPÍTULO XVI
- 62CAPÍTULO XVII
- 63CAPÍTULO XVIII
- 64CAPÍTULO XIX
- 65CAPÍTULO XX
- 66CAPÍTULO XXI
- 67CAPÍTULO XXII
- 68CAPÍTULO XXIII
- 69CAPÍTULO XXIV
- 70CAPÍTULO XXV
- 71CAPÍTULO XXVI
- 72CAPÍTULO XXVII
- 73LIBRO CUARTO
- 74CAPÍTULO PRIMERO
- 75CAPÍTULO II
- 76CAPÍTULO III
- 77CAPÍTULO IV
- 78CAPÍTULO V
- 79CAPÍTULO VI
- 80CAPÍTULO VII
- 81CAPÍTULO VIII
- 82CAPÍTULO IX
- 83CAPÍTULO X
- 84CAPÍTULO XI
- 85CAPÍTULO XII
- 86CAPÍTULO XIII
- 87CAPÍTULO XIV
- 88CAPÍTULO XV
- 89CAPÍTULO XVI
- 90CAPÍTULO XVII
- 91CAPÍTULO XVIII
- 92CAPÍTULO XIX
- 93CAPÍTULO XX
- 94CAPÍTULO XXI
- 95CAPÍTULO XXII
- 96CAPÍTULO XXIII
- 97CAPÍTULO XXIV
- 98CAPÍTULO XXV
- 99CAPÍTULO XXVI
- 100CAPÍTULO XXVII
- 101CAPÍTULO XXVIII
- 102CAPÍTULO XXIX
- 103CAPÍTULO XXX
- 104CAPÍTULO XXXI
- 105CAPÍTULO XXXII
- 106CAPÍTULO XXXIII
- 107CAPÍTULO XXXIV
- 108CAPÍTULO XXXV
- 109CAPÍTULO XXXVI
- 110CAPÍTULO XXXVII
- 111CAPÍTULO XXXVIII
- 112CAPÍTULO XXXIX
- 113CAPÍTULO XL
- 114CAPÍTULO XLI
- 115CAPÍTULO XLII
- 116PRÓLOGO DEL AUTOR
- 117LIBRO QUINTO
- 118CAPÍTULO PRIMERO
- 119CAPÍTULO II
- 120CAPÍTULO III
- 121CAPÍTULO IV
- 122CAPÍTULO V
- 123CAPÍTULO VI
- 124CAPÍTULO VII
- 125CAPÍTULO VIII
- 126CAPÍTULO IX
- 127CAPÍTULO X
- 128CAPÍTULO XI
- 129CAPÍTULO XII
- 130CAPÍTULO XIII
- 131CAPÍTULO XIV
- 132CAPÍTULO XV
- 133CAPÍTULO XVI
- 134CAPÍTULO XVII
- 135CAPÍTULO XVIII
- 136CAPÍTULO XIX
- 137CAPÍTULO XX
- 138CAPÍTULO XXI
- 139CAPÍTULO XXII
- 140CAPÍTULO XXIII
- 141CAPÍTULO XXIV
- 142CAPÍTULO XXV
- 143CAPÍTULO XXVI
- 144CAPÍTULO XXVII
- 145CAPÍTULO XXVIII
- 146CAPÍTULO XXIX
- 147CAPÍTULO XXX
- 148CAPÍTULO XXXI
- 149LIBRO SEXTO
- 150CAPÍTULO PRIMERO
- 151CAPÍTULO II
- 152CAPÍTULO III
- 153CAPÍTULO IV
- 154CAPÍTULO V
- 155CAPÍTULO VI
- 156CAPÍTULO VII
- 157CAPÍTULO VIII
- 158CAPÍTULO IX
- 159CAPÍTULO X
- 160CAPÍTULO XI
- 161CAPÍTULO XII
- 162CAPÍTULO XIII
- 163CAPÍTULO XIV
- 164CAPÍTULO XV
- 165CAPÍTULO XVI
- 166CAPÍTULO XVII
- 167CAPÍTULO XVIII
- 168CAPÍTULO XIX
- 169CAPÍTULO XX
- 170CAPÍTULO XXI
- 171CAPÍTULO XXII
- 172CAPÍTULO XXIII
- 173CAPÍTULO XXIV
- 174CAPÍTULO XXV
- 175CAPÍTULO XXVI
- 176CAPÍTULO XXVII
- 177CAPÍTULO XXVIII
- 178LIBRO SEPTIMO
- 179CAPÍTULO PRIMERO
- 180CAPÍTULO II
- 181CAPÍTULO III
- 182CAPÍTULO IV
- 183CAPÍTULO V
- 184CAPÍTULO VI
- 185CAPÍTULO VII
- 186CAPÍTULO VIII
- 187CAPÍTULO IX
- 188CAPÍTULO X
- 189CAPÍTULO XI
- 190CAPÍTULO XII
- 191CAPÍTULO XIII
- 192CAPÍTULO XIV
- 193CAPÍTULO XV
- 194CAPÍTULO XVI
- 195CAPÍTULO XVII
- 196CAPÍTULO XVIII
- 197CAPÍTULO XIX
- 198CAPÍTULO XX
- 199CAPÍTULO XXI
- 200CAPÍTULO XXII
- 201CAPÍTULO XXIII
- 202CAPÍTULO XXIV
- 203CAPÍTULO XXV
- 204CAPÍTULO XXVI
- 205CAPÍTULO XXVII
- 206CAPÍTULO XXVIII