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Literatura
Rinconete y Cortadillo
Edição BooksWhale em espanhol por Miguel de Cervantes
Una novela ejemplar picaresca sobre dos muchachos, Sevilla, el hampa y la ironía social.
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Introdução do livro
Rinconete y Cortadillo
Rinconete y Cortadillo retrata con ironía el mundo del hampa sevillana a través de dos jóvenes pícaros. Cervantes combina viveza narrativa, crítica social y humor en una de sus novelas ejemplares más conocidas.
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Miguel de Cervantes murió en 1616, y Rinconete y Cortadillo se publicó en 1613 dentro de las Novelas ejemplares. Estas fechas respaldan el dominio público de esta edición original española.
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Rinconete y Cortadillo
Miguel de Cervantes Saavedra
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En la venta del Molinillo, que está puesta en los fines de los famosos campos de Alcudia,
como vamos de Castilla a la Andalucía, un día de los calurosos del verano, se hallaron en ella
acaso dos muchachos de hasta edad de catorce a quince años: el uno ni el otro no pasaban
de diez y siete; ambos de buena gracia, pero muy descosidos, rotos y maltratados; capa, no la
tenían; los calzones eran de lienzo y las medias de carne. Bien es verdad que lo enmendaban
los zapatos, porque los del uno eran alpargates, tan traídos como llevados, y los del otro
picados y sin suelas, de manera que más le servían de cormas que de zapatos. Traía el uno
montera verde de cazador, el otro un sombrero sin toquilla, bajo de copa y ancho de falda. A
la espalda y ceñida por los pechos, traía el uno una camisa de color de camuza, encerrada y
recogida toda en una manga; el otro venía escueto y sin alforjas, puesto que en el seno se le
parecía un gran bulto, que, a lo que después pareció, era un cuello de los que llaman valones,
almidonado con grasa, y tan deshilado de roto, que todo parecía hilachas. Venían en él
envueltos y guardados unos naipes de figura ovada, porque de ejercitarlos se les habían
gastado las puntas, y porque durasen más se las cercenaron y los dejaron de aquel talle.
Estaban los dos quemados del sol, las uñas caireladas y las manos no muy limpias; el uno
tenía una media espada, y el otro un cuchillo de cachas amarillas, que los suelen llamar
vaqueros.
Saliéronse los dos a sestear en un portal, o cobertizo, que delante de la venta se hace; y,
sentándose frontero el uno del otro, el que parecía de más edad dijo al más pequeño:
-¿De qué tierra es vuesa merced, señor gentilhombre, y para adónde bue no camina?
-Mi tierra, señor caballero -respondió el preguntado-, no la sé, ni para dónde camino,
tampoco.
-Pues en verdad -dijo el mayor- que no parece vuesa merced del cielo, y que éste no es lugar
para hacer su asiento en él; que por fuerza se ha de pasar adelante.
-Así es -respondió el mediano-, pero yo he dicho verdad en lo que he dicho, porque mi tierra
no es mía, pues no tengo en ella más de un padre que no me tiene por hijo y una madrastra
que me trata como alnado; el camino que llevo es a la ventura, y allí le daría fin donde hallase
quien me diese lo necesario para pasar esta miserable vida.
-Y ¿sabe vuesa merced algún oficio? -preguntó el grande.
Y el menor respondió:
-No sé otro sino que corro como una liebre, y salto como un gamo y corto de tijera muy
delicadamente.
-Todo eso es muy bueno, útil y provechoso -dijo el grande-, porque habrá sacristán que le dé
a vuesa merced la ofrenda de Todos Santos, porque para el Jueves Santo le corte florones de
papel para el monumento.
-No es mi corte desa manera -respondió el menor-, sino que mi padre, por la misericordia
del cielo, es sastre y calcetero, y me enseñó a cortar antiparas, que, como vuesa merced bien
sabe, son medias calzas con avampiés, que por su propio nombre se suelen llamar polainas; y
córtolas tan bien, que en verdad que me podría examinar de maestro, sino que la corta suerte
me tiene arrinconado.
-Todo eso y más acontece por los buenos -respondió el grande-, y siempre he oído decir que
las buenas habilidades son las más perdidas, pero aún edad tiene vuesa merced para
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