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La familia de León Roch
西班牙语 BooksWhale 版本 · Benito Pérez Galdós
Galdós enfrenta matrimonio, religión, liberalismo, familia y conflicto moral en la España moderna.
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图书简介
La familia de León Roch
La familia de León Roch estudia el choque entre un espíritu racional y liberal y un entorno familiar dominado por la religión, la apariencia social y el fanatismo. Galdós convierte la vida doméstica en un campo de batalla ideológico y sentimental.
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Benito Pérez Galdós died in 1920, and La familia de León Roch was first published or composed in 1878; these dates support the public-domain basis for this edition.
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La familia de León Roch
Benito Pérez Galdós
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PRIMERA PARTE
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De la misma al mismo.
_Ugoibea, 30 de Agosto._
«Querido León: No hagas caso de mi carta de ayer, que se ha cruzado con la tuya que acabo de recibir. La ira y los pícaros celos me hicieron escribir mil desatinos. Me avergüenzo de haber puesto en el papel tantas palabras tremebundas mezcladas con puerilidades gazmoñas... pero no me avergüenzo: me río de mí misma y de mi estilo, y te pido perdón. Si yo hubiera tenido un poco de paciencia para esperar tus explicaciones... Otra tontería... ¡Celos, paciencia!
¿quién ha visto esas dos cosas en una pieza? Veo que no acaban aún mis desvaríos; y es que después de haber sido tonta, siquiera por un día, no vuelve á dos tirones una mujer á su discreción natural.
»Mientras recobro la mía, allá van paces y más paces y un propósito firme de no volver á ser irascible, ni suspicaz, ni cavilosa, ni inquisidora, como tú dices. Tus explicaciones me satisfacen completamente: no sé por qué veo en ellas una lealtad y una honradez que se imponen á mi razón, y no dan lugar á más dudas, y me llenan el alma, ¿cómo decirlo? de un convencimiento que se parece al cariño, que es su hermano y está junto con él, abrazados los dos, en el fondo, en el fondo... no sé acabar la frase; pero ¿qué importa?
Adelante. Decía que creo en tus explicaciones. Una negativa habría aumentado mis sospechas; tu confesión las disipa. Declaras que en efecto amaste... no, no es ésta la palabra... que tuviste relaciones superficiales, de colegio, de chiquillos, con la de Fúcar; que la conoces desde la niñez, que jugabais juntos... Yo recuerdo que me contabas algo de esto en Madrid, cuando por primera vez nos conocimos. ¿No era esa la que te acompañaba á recoger azahares caídos debajo de los naranjos, la que tenía miedo de oir el chasquido de los gusanos de seda cuando están comiendo, la que tú coronabas con florecillas de dondiego de noche? Sí: me has referido muchas monadas de esa tu compañera de la infancia. Ella y tú os pintábais las mejillas con moras silvestres y os poníais mitras de papel. Tú gozabas cogiendo nidos, y ella no tenía mayor placer que descalzarse y meter los pies en las acequias, andando por entre los juncos y
plantas acuáticas. Un día, casi á la misma hora, tú te caíste de un árbol, y ella fué mordida por un reptil. Era la de Fúcar, ¿no es verdad? Mira qué bien me acuerdo. ¡Si sería yo capaz de escribir tu historia!
»La verdad, yo no había puesto mucha atención en estos cuentos de _bebés_... pero cuando ví á esa mujer, cuando me dijeron que la amabas... Hace de esto diez días, y aún se me figura que me estoy ahogando como en el momento en que me lo dijeron. Créemelo: me pareció que se acababa el mundo, que el tiempo se detenía (no lo puedo explicar) y se doblaba mostrando un ángulo horrible, un lado desconocido donde yo... otra frase sin concluir. Adelante.
»Ahora me acuerdo de otra aleluya de tu infancia, que me contaste no hace mucho. ¡Cómo se quedan presentes estas tonterías! Cuando fuiste pollo y empezaste á estudiar esa ciencia de las piedras, que no sé para qué sirve; cuando ella (y sigo creyendo que sería otra vez la de Fúcar) no metía los pies en las acequias, ni se pintaba la cara con moras, ni se ponía tus mitras de papel, jugásteis á los novios con menos inocencia que antes; pero... vamos, lo concedo, siempre con inocencia. Ella estaba en un colegio donde había muchas lilas y un portero que se encargaba de traer y llevar cartitas. Asómbrate de mi memoria. Hasta me acuerdo del nombre de aquel portero: se llamaba Escóiquiz.
目录
本版本内容
- 01Full text
- 02PRIMERA PARTE
- 03I
- 04MARÍA.»
- 05II
- 06III
- 07IV
- 08V
- 09VI
- 10VII
- 11VIII
- 12parte tenía su corazón en aquel delirio? Sería gracioso que se dejase
- 13* * * * *
- 14IX
- 15X
- 16parte de su nariz, un no sé qué purpúreo como zumo de moras, que
- 17XI
- 18parte haces mal en tomar tan á pechos lo que vale tan poco... Mira
- 19XII
- 20XIII
- 21XIV
- 22XV
- 23XVI
- 24* * * * *
- 25XVII
- 26XVIII
- 27XIX
- 28XX
- 29XXI
- 30* * * * *
- 31XXII
- 32FIN DE LA PRIMERA PARTE
- 33SEGUNDA PARTE
- 34I
- 35II
- 36III
- 37IV
- 38V
- 39VI
- 40VII
- 41VIII
- 42IX
- 43FIN DEL TOMO PRIMERO
- 44SEGUNDA PARTE (CONTINUACIÓN)
- 45X
- 46XI
- 47XII
- 48XIII
- 49parte de la mañana en lecturas religiosas; pero ha de advertirse
- 50XIV
- 51parte á parte el pecho de un pobre bicho destinado á las colecciones
- 52parte del blanco seno, y á la vista de aquellas joyas tembló de
- 53XV
- 54partes de la cara. Oyóse entonces una carcajada indistinta, un reir
- 55XVI
- 56TERCERA PARTE
- 57I
- 58II
- 59* * * * *
- 60III
- 61IV
- 62V
- 63VI
- 64VII
- 65VIII
- 66IX
- 67X
- 68XI
- 69XII
- 70* * * * *
- 71XIII
- 72XIV
- 73* * * * *
- 74XV
- 75XVI
- 76XVII
- 77XVIII
- 78XIX
- 79XX
- 80Final.
- 81parte, se le antojaba matarse aquí.
- 82XXI
- 83FIN DE LA NOVELA