Spanish Edition
Literature
El licenciado Vidriera
Spanish BooksWhale Edition by Miguel de Cervantes
Una novela ejemplar sobre locura, fama, juicio satírico y la fragilidad de la identidad pública.
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Book introduction
El licenciado Vidriera
El licenciado Vidriera narra la vida de Tomás Rodaja, estudiante brillante que llega a creerse hecho de vidrio. Cervantes convierte su delirio en una máquina satírica: la sociedad acude a escuchar verdades agudas de quien parece separado de la razón común.
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Miguel de Cervantes died in 1616, and El licenciado Vidriera appeared in Novelas ejemplares in 1613. These dates support the public-domain basis for the Spanish source text used in this edition.
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El licenciado Vidriera
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Paseándose dos caballeros estudiantes por las riberas del Tórmes,
hallaron en ellas debajo de un árbol durmiendo á un muchacho de hasta
edad de once años, vestido como labrador: mandaron á un criado que
le despertase: despertó, y preguntáronle de adónde era y qué hacia
durmiendo en aquella soledad; á lo cual el muchacho respondió, que
el nombre de su tierra se le habia olvidado, y que iba á la ciudad
de Salamanca á buscar un amo á quien servir, por solo que le diese
estudio. Preguntáronle si sabia leer; respondió que sí, y escribir
tambien.
--Desa manera, dijo uno de los caballeros, no es por falta de memoria
habérsete olvidado el nombre de tu patria.
--Sea por lo que fuere, respondió el muchacho, que ni el della, ni el
de mis padres sabrá ninguno hasta que yo pueda honrarlos á ellos y á
ella.
--Pues ¿de qué suerte los piensas honrar? preguntó el caballero.
--Con mis estudios, respondió el muchacho, siendo famoso por ellos;
porque yo he oido decir que de los hombres se hacen los obispos.
Esta respuesta movió á los dos caballeros á que le recebiesen y
llevasen consigo, como lo hicieron; dándole estudio de la manera que
se usa dar en aquella universidad á los criados que sirven. Dijo el
muchacho que se llamaba Tomas Rodaja, de donde infirieron sus amos por
el nombre y por el vestido, que debia de ser hijo de algun labrador
pobre. Á pocos dias le vistieron de negro, y á pocas semanas dió
Tomas muestras de tener raro ingenio, sirviendo á sus amos con tanta
fidelidad, puntualidad y diligencia, que con no faltar un punto á sus
estudios, parecia que solo se ocupaba en servirlos; y como el buen
servir del siervo mueve la voluntad del señor á tratarle bien, ya Tomas
no era criado de sus amos, sino su compañero. Finalmente, en ocho años
que estuvo con ellos se hizo tan famoso en la universidad por su buen
ingenio y notable habilidad, que de todo género de gentes era estimado
y querido.
Su principal estudio fué de leyes; pero en lo que mas se mostraba era
en letras humanas: y tenia tan felice memoria, que era cosa de espanto,
é ilustrábala tanto con su buen entendimiento, que no era ménos famoso
por él que por ella.
Sucedió que se llegó el tiempo que sus amos acabaron sus estudios, y se
fueron á su lugar, que era una de las mejores ciudades de Andalucía:
lleváronse consigo á Tomas, y estuvo con ellos algunos dias; pero
como le fatigasen los deseos de volver á sus estudios y á Salamanca
(que enhechiza la voluntad de volver á ella á todos los que de la
apacibilidad de su vivienda han gustado), pidió á sus amos licencia
para volverse. Ellos corteses y liberales se la dieron, acomodándole de
suerte que con lo que le dieron se pudiera sustentar tres años.
Despidióse dellos, mostrando en sus palabras su agradecimiento, y salió
de Málaga (que esta era la patria de sus señores), y al bajar de la
cuesta de la Zambra, camino de Antequera, se topó con un gentil hombre,
á caballo, vestido bizarramente de camino, con dos criados tambien á
caballo. Juntóse con él, y supo como llevaba su mismo viaje: hicieron
camarada, departieron de diversas cosas, y á pocos lances dió Tomas
muestras de su raro ingenio, y el caballero las dió de su bizarría y
cortesano trato; y dijo que era capitan de infantería por su Majestad,
y que su alférez estaba haciendo la compañía en tierra de Salamanca:
alabó la vida de la soldadesca, pintóle muy al vivo la belleza de la
ciudad de Nápoles, las holguras de Palermo, la abundancia de Milan,
los festines de Lombardía, las espléndidas comidas de las hosterías:
dibujóle dulce y puntualmente el aconcha patron, pasa acá manigoldo,
venga la macarela, li polastri, é li macarroni: puso las alabanzas en
Preview chapterparte eran pobres. Respondió que porque ellos querian, pues estabaPreview
en su mano ser ricos, si se sabian aprovechar de la ocasion que por
momentos traian entre las manos, que eran las de sus damas, que todas
eran riquísimas en estremo, pues tenian los cabellos de oro, la frente
de plata bruñida, los ojos de verdes esmeraldas, los dientes de marfil,
los labios de coral, y la garganta de cristal trasparente, y que lo que
lloraban eran líquidas perlas, y mas que lo que sus plantas pisaban,
por dura y estéril tierra que fuese, al momento producia jazmines y
rosas, que su aliento era de puro ámbar, almizcle y algalia; y que
todas estas cosas eran señales y muestras de su mucha riqueza. Estas y
otras cosas decia de los malos poetas; que de los buenos siempre dijo
bien, y los levantó sobre el cuerno de la luna.
Vió un dia en la acera de San Francisco unas figuras pintadas de mala
mano, y dijo que los buenos pintores imitaban la naturaleza, pero que
los malos la vomitaban.
Arrimóse un dia, con grandísimo tiento porque no se quebrase, á la
tienda de un librero, y díjole:
--Este oficio me contentara mucho, si no fuera por una falta que tiene.
Preguntóle el librero se la dijese. Respondióle:
--Los melindres que hacen, cuando compran el privilegio de un libro,
y la burla que hacen á su autor si acaso le imprime á su costa, pues
en lugar de mil quinientos imprimen tres mil libros, y cuando el autor
piensa que se venden los suyos se despachan los ajenos.
Acaeció este mismo dia que pasaron por la plaza seis azotados, y
diciendo el pregon: Al primero por ladron; dió grandes voces á los que
estaban delante dél, diciéndoles:
--Apartáos, hermanos, no comience aquella cuenta por alguno de vosotros.
Y cuando el pregonero llegó á decir: al trasero, dijo:
--Aquel por ventura debe ser el fiador de los muchachos.
Un muchacho le dijo:
--Hermano Vidriera, mañana sacan á azotar á una alcahueta.
Respondióle:
--Si dijeras que sacaban á azotar á un alcahuete, entendiera que
sacaban á azotar un coche.
Hallóse allí uno destos que llevan sillas de manos, y díjole:
--De nosotros, Licenciado, ¿no teneis qué decir?
--No, respondió Vidriera, sino que sabe cada uno de vosotros mas
pecados que un confesor; mas es con esta diferencia, que el confesor
los sabe para tenerlos secretos, y vosotros para publicarlos por las
tabernas.
Oyó esto un mozo de mulas, porque de todo género de gente le estaba
escuchando contino, y díjole:
--De nosotros, señor Redoma, poco ó nada hay que decir, porque somos
gente de bien y necesaria en la república.
Á lo cual respondió Vidriera:
--La honra del amo descubre la del criado; segun esto: mira á quién
sirves, y verás cuán honrado eres: mozos sois vosotros de la mas ruin
canalla que sustenta la tierra: una vez, cuando no era de vidrio,
caminé una jornada en una mula de alquiler, tal que le conté ciento
y veinte y una tachas, todas capitales y enemigas del género humano:
todos los mozos de mulas tienen su punta de rufianes, su punta de
cacos, y su es no es de truhanes: si sus amos (que así llaman ellos
á los que llevan en sus mulas) son boquimuelles, hacen mas suertes
en ellos que las que echaron en esta ciudad los años pasados: si son
estranjeros, los roban; si estudiantes, los maldicen; si religiosos,
los reniegan; y si soldados, los tiemblan: estos, y los marineros, y
carreteros, y arrieros, tienen un modo de vivir estraordinario, y solo
para ellos: el carretero pasa lo mas de la vida en espacio de vara y
media de lugar, que poco mas debe de haber del yugo de las mulas á la
boca del carro; canta la mitad del tiempo, y la otra mitad reniega; y
en decir, háganse á zaga, se les pasa otra muy gran parte; y si acaso
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- 01Full text
- 02EL LICENCIADO VIDRIERA.
- 03parte eran pobres. Respondió que porque ellos querian, pues estaba
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