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Spanish Edition

Literature

España contemporánea

Spanish BooksWhale Edition by Rubén Darío

Darío observa la España de fin de siglo mediante crónicas sobre literatura, teatro, prensa y vida social tras la crisis colonial.

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Book introduction

España contemporánea

Rubén Darío reúne crónicas de su viaje a España en un momento marcado por la crisis de 1898. Examina escritores, periódicos, teatros, ciudades y costumbres, relacionando la vida cultural con las tensiones políticas y sociales del país. Su mirada americana combina observación, retrato y reflexión literaria, ofreciendo un recorrido por la España del cambio de siglo y sus discusiones sobre renovación y tradición.

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Rubén Darío murió en 1916; la obra se publicó por primera vez en 1901. Esta edición presenta el texto original español de dominio público.

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España contemporánea

Preview chapterEN EL MARPreview

3 de diciembre de 1898.

El agua glauca del río se va quedando atrás y el barco entra al agua azul. Me encuentro trayendo a mi memoria reminiscencias de Childe Harold. Siento que estoy en casa propia; voy a España en una nave latina; a mi lado el sí suena. Sopla un aire grato que trae todavía el aliento de la Pampa, algo que sobre las olas conduce aún efluvios de esa grande y amada tierra argentina. Y mientras esta vida de a bordo que ha de prolongarse por largos días comienza, siento que vuelan sobre la arboladura del piróscafo enjambres de buenos augurios. De nuevo en marcha, y hacia el país maternal que el alma americana—americanoespañola—ha de saludar siempre con respeto, ha de querer con cariño hondo. Porque si ya no es la antigua poderosa, la dominadora imperial, amarla el doble; y si está herida, tender a ella mucho más. Los hombres cambian; hay estaciones para los pueblos, el espíritu vital de la raza puede enfriarse en nivoso; pero ¿floreal y fructidor no anuncian que la vida primaveral y copiosa ha de llegar, aun cuando en el campo se miren hoy las ramas sin hojas y la tierra cubierta del sudario? Así pienso en tanto se inicia a bordo una existencia de monotonía que conocéis bien los que habéis cruzado el Océano. No os haré la clasificación de Sterne; pero, para un hombre de arte, en todo viaje hay algo de «sentimental». Las instantáneas se toman también al paso de los minutos, ya que hay un pequeño mundo humano en movimiento, en todo lugar en donde se reunen dos personas. La máquina social en miniatura; un lindo laboratorio de psicología; ejemplares balzacianos si gustáis, al mover vuestros ojos de un punto a otro del círculo en que hacéis el obligatorio comercio de la conversación. Una reducción de la gran capital del Plata podría observarse, un Buenos Aires para escaparate: banqueros, comerciantes, artistas, periodistas, médicos, abogados, cómicos y bailarinas; y en todos la misma representación que en la vida ciudadana; los círculos, las «afinidades electivas», las simpatías; y una poliglocia que os obliga a entraros por todas las lenguas vivas, así corráis el riesgo de matarlas. Impera, naturalmente, la música del italiano. Después del crepúsculo, he ahí que estamos alrededor de una mesa, un argentino, un italiano, un suizo, un venezolano, un belga, un francés, un centroamericano, un oriental, un español...; no hay duda de que venimos de Buenos Aires. Y se habla del centro inmenso que ya queda allá lejos y no puedo dejar de recordar el apóstrofe admirable: «¡Nave del porvenir, cara nave argentina!...» Y como vamos sobre el mar, que nos ase el espíritu, surge en creación súbita ante mis ojos mentales la visión del soberbio navío continental, encendidos sus mil fuegos, al cielo su bosque de árboles, en cuyo más alto mástil flamea el pabellón del Sol; pujante la máquina ciclópea; en lo hondo la carga de riquezas, con rumbo hacia un imperio de paz y de bienandanza, a la hora de la aurora, para la gloria de la Humanidad.

14 de diciembre.

Mientras el banquero belga conversa de finanzas con el explorador italiano, que es también un escritor, el médico suizo ha entablado una partida de piquet con el comerciante venezolano, y la profesora alemana ataca a Chopín. Le ataca correctamente, demasiado correctamente, pero Chopín acaba por triunfar de esa ejecución tudesca de institutriz. Chopín sobre las olas y en una suave hora nocturna; hace falta la luna; pero no importa, el canto mágico crea el clair de lune en la misma sustancia musical y el hombre propicio al ensueño puede fácilmente ejercer la amable función. Y no sé como, vengo a pensar en ese individuo. ¿Cuál? Voy a deciros. Hay allá entre los pasajeros de tercera clase, en ese montón de hombres que se aglomera como en un horrible panal, en la proa del barco, un prisionero. Es un criminal italiano que camina, por obra de la extradición, a cumplir con la condena de veintiún años de presidio que ha caído sobre él a causa de un asesinato. Logró escapar a las Autoridades de Italia y vivió en Buenos Aires cinco años de honrada vida, a lo que parece. Alguien le descubrió en su incógnito, y la legación italiana pidió le fuera entregado el reo; el tratado tuvo cumplimiento y el asesino va hoy a que le pongan la cadena en su patria. Le he visto hosco, zahareño; su cara, una ilustración de un libro de Lombroso. Esquiva el trato, rehuye la mirada, y en la muchedumbre de sus compañeros de viaje, va libre y suelto. Estamos en alta mar; un incendio, un choque, un naufragio, podrían ocurrir, y ese presidiario tiene igual derecho que cualquiera de nosotros para salvar su existencia. Es la lógica del marino, y es hermosa. Hoy penetré en el ambiente infecto de ese rebaño humano que exigiría la fumigación. Era la hora de la siesta. Quienes dormían en los pasadizos o a pleno sol, quienes en círculos y grupos jugaban a las cartas, o a la lotería. Aislado por su voluntad, el condenado, cerca de la borda, miraba al mar. Procurando una especial diplomacia logré entrar en conversación con él; y a los pocos momentos ese rostro rudo se aviva, se excita. No, él no es culpable; ha matado en defensa propia; él no procurará evadirse; va a Italia contento, porque ya se volverá a abrir la causa y entonces se verá cómo va a brillar su inocencia. Los ojos convencidos, la palabra sale fácil, el gesto atornilla la palabra. Italiano y asesino, pienso yo: el amor de seguro anda por medio. Pero no; se trata de un vil asunto de intereses, de una miserable cuestión de quattrini. Y entonces siento en verdad que ese hombre es culpable, tristemente culpable. No ha sido la bella vendetta del que mata porque le roban la querida o le burlan con la esposa, o le manchan la hija o la hermana; es el asco del crimen que triplica su infamia. Pero ese desventurado, sin embargo, ha estado llevando, en un país lejano, una vida de labor y de honradez. En parte ha lavado su delito. Ha creído estar ya libre, y de pronto he aquí que la justicia le ase y le arrastra al presidio por el término de una existencia de hombre. Aquí va en libertad, pero la evasión sería la muerte. ¿Qué pasa por ese cerebro tosco? ¿Habrá llegado lo autosugestivo hasta hacer que esté convencido ese infeliz de que es inocente? Y luego vendrá el grillete, el número, el vivir de muerte de los penados; y si el tiempo le permite acabar su condena, saldrá el viejo de cabellos blancos, si no a la morte civile de su paisano Giacometti, a caminar dos duros pasos más en la libertad y caer en la tumba... La profesora alemana ha dejado a Chopín dormir sobre el atril.

Preview chapterEN BARCELONAPreview

1.º de enero de 1899.

Al amanecer de un día huraño y frío, luchando el alba y la bruma, el vapor anclaba en Barcelona. A la izquierda se alzaba recortada la altura de Montjuich; en frente, en un fondo de oro matinal, el Tibidabo; y cerca, sobre su columna, Colón, la diestra hacia el mar. Como todavía no llegase el visitador y médico oficiales, se iban aglomerando alrededor del steamer las embarcaciones de fruteros y agentes de hotel, y entre nuestros pasajeros de tercera y la gente hormigueante de los botes, se iniciaron diálogos vivos. De ellos así uno que gran cosa significa. Lástima es que no pueda darlo en catalán como lo oí, pues ganaría en hierro. De todos modos, la cosa es dura.

—¿Cómo te va, noy?

—Bien, como que vengo de América. ¿Qué de nuevo?

—¿Qué de nuevo? Lo mismo de siempre: miseria. Ayer llegaron repatriados. Los soldados parecen muertos. Castelar se está muriendo.

—¡Mira qué hermosa la estatua de Colón, al amanecer!

—¡... en Deu! Más valiera le hubiesen sacado los ojos a ese tal.

La palabra fué peor.

Ya en la claridad del día, las conversaciones se animan. Se mira una roja barretina; se pescan compras desde a bordo; al extremo de una vara van las naranjas y las manzanas; y en el día completo, con el pie derecho, piso el continente y la tierra de España.

Una hora después estoy en el hervor de la Rambla. Es esta ancha calle, como sabréis, de un pintoresco curioso y digno de nota, baraja social, revelador termómetro de una especial existencia ciudadana. En la larga vía van y vienen, rozándose, el sombrero de copa y la gorra obrera, el smoking y la blusa, la señorita y la menegilda. Entre el cauce de árboles donde chilla y charla un millón de gorriones, va el río humano, en un incontenido movimiento. A los lados están los puestos de flores variadas, de uvas, de naranjas, de dátiles frescos de África, de pájaros. Y florecida de caras frescas y lindas, la muchedumbre olea. Si vuestro espíritu se aguza, he ahí que se transparenta el alma urbana. Allí, al pasar, notáis algo nuevo, extraño, que se impone. Es un fermento que se denuncia inmediato y dominante. Fuera de la energía del alma catalana, fuera de ese tradicional orgullo duro de este país de conquistadores y menestrales, fuera de lo permanente, de lo histórico, triunfa un viento moderno que trae algo del porvenir; es la Social que está en el ambiente; es la imposición del fenómeno futuro que se deja ver; es el secreto a voces de la blusa y de la gorra, que todos saben, que todos sienten, que todos comprenden, y que en ninguna parte como aquí resalta de manera tan palpable en magnífico alto relieve. Que la ciudad condal, que estos hombres fuertes de antiguo, que tuvieron poetas en el Roussillón y duques de Atenas, que anduvieron en cosas de conquistas y guerras por las sendas del globo, y extendieron siempre su soberbia como una bandera; que esta tierra de trabajadores, de honradez artesana y de vanidad heroica, esté siempre de pie manifestando su musculatura y su empuje, no es extraño; y que el desnivel causante de la sorda amenaza que hoy va por el corazón de la tierra formando el terremoto de mañana, haya aquí provocado más que en parte alguna la actitud de las clases laboriosas que comprenden la aproximación de un universal cambio, no es sino hecho que se impone por su ley lógica; pero la ilustración del asunto vale por un libro de comentarios, y esa ilustración os la haré contándoos algo que vi al llegar en el café Colón. Es éste un lujoso y extenso establecimiento, a la manera de nuestra confitería del Águila, pero triplicado en extensión; la sala inmensa está cuajada de mesitas en donde se sirven diluvios de café; es un punto de reunión diaria y constante; pues en España, aun estando en Cataluña, la vida de café es notoria y llamativa; y en cada café andáis como entre un ópalo, pues estas gentes fuman como usinas, y el extranjero siente al entrar en los recintos la irritación de los ojos entre tanta humana fábrica de nicotina. ¿Quién sabe la influencia que los alcaloides del café y del tabaco han tenido en estas razas nerviosas, que por otra parte calientan luminosas y enérgicas llamas y brasas de sol y de vino?

Table of contents

Inside this edition

  1. 01Full text
  2. 02EN EL MAR
  3. 03EN BARCELONA
  4. 04MADRID
  5. 05LA LEGACIÓN ARGENTINA EN CASA DE CASTELAR
  6. 06NOTAS TEATRALES
  7. 07CYRANO EN CASA DE LOPE
  8. 08LA CORONACIÓN DE CAMPOAMOR
  9. 09CARNAVAL
  10. 10UNA CASA MUSEO
  11. 11LA JOVEN LITERATURA
  12. 12LA «ESPAÑA NEGRA»
  13. 13SEMANA SANTA
  14. 14¡TOROS!
  15. 15LA PARDO-BAZÁN EN PARÍS UN ARTÍCULO DE UNAMUNO
  16. 16EL REY
  17. 17UNA EXPOSICIÓN
  18. 18LA FIESTA DE VELÁZQUEZ
  19. 19LA CUESTIÓN DE LA REVISTA LA CARICATURA
  20. 20AL REDEDOR DEL TEATRO
  21. 21LIBREROS Y EDITORES
  22. 22NOVELAS Y NOVELISTAS
  23. 23LOS INMORTALES
  24. 24LOS POETAS
  25. 25UN «MEETING» POLÍTICO
  26. 26UN PASEO CON NÚÑEZ DE ARCE
  27. 27TENORIO Y HAMLET
  28. 28UNA EMBAJADA
  29. 29UNA NOVELA DE GALDÓS
  30. 30LA ENSEÑANZA
  31. 31FIESTA CAMPESINA
  32. 32HOMENAJE A MENÉNDEZ PELAYO
  33. 33EL MODERNISMO
  34. 34UNA REINA DE BOHEMIA
  35. 35EL CARTEL EN ESPAÑA
  36. 36LA NOVELA AMERICANA EN ESPAÑA
  37. 37LA CRÍTICA
  38. 38LA JOVEN ARISTOCRACIA
  39. 39CONGRESO SOCIAL Y ECONÓMICO IBERO-AMERICANO
  40. 40LA MUJER ESPAÑOLA
  41. 41CERTÁMENES Y EXPOSICIONES

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