Spanish Edition
Literature
Prosas profanas
Spanish BooksWhale Edition by Rubén Darío
Libro clave del modernismo hispánico, lleno de musicalidad, erotismo, símbolos, lujo verbal y renovación métrica.
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Book introduction
Prosas profanas
Prosas profanas consolida la revolución modernista de Rubén Darío con una poesía de ritmo refinado, imágenes cosmopolitas, mitología, sensualidad y experimentación formal. El libro transformó la sonoridad del español literario y amplió sus horizontes estéticos.
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Rubén Darío murió en 1916, y Prosas profanas se publicó en 1896. Estas fechas respaldan el dominio público del texto español usado en esta edición.
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Prosas profanas
Rubén Darío
Preview chapterI.--FRISOPreview
CABE una fresca viña de corinto Que verde techo presta al simulacro Del Dios viril, que artífice de Atenas En intacto pentélico labrara, Un día alegre, al deslumbrar el mundo La harmonía del carro de la Aurora, Y en tanto que arrullaban sus ternezas Dos nevadas palomas venusinas Sobre rosal purpúreo y pintoresco, Como Olímpica flor de gracia llena, Vi el bello rostro de la rubia Eunice. No más gallarda se encamina al templo Canéfora gentil, ni más riente Llega la musa a quien favor prodiga El divino Sminteo, que mi amada Al tender hacia mí sus tersos brazos.
* * * * *
Era la hora del supremo triunfo Concedido a mis lágrimas y ofrendas Por el poder de la celeste Cipris, Y era el ritmo potente de mi sangre Verso de fuego que al propicio numen Cantaba ardiente de la vida el himno. Cuando mi boca en los bermejos labios De mi princesa de cabellos de oro Licor bebía que afrentara al néctar, Por el sendero de fragantes mirtos Que guía al blanco pórtico del templo, Súbitas voces nuestras ansias turban.
* * * * *
Lírica procesión al viento esparce Los cánticos rituales de Dionisio, El evohé de las triunfales fiestas, La algazara que enciende con su risa La impúber tropa de saltantes niños, Y el vivo son de músicas sonoras Que anima el coro de bacantes ebrias. En el concurso báquico el primero, Regando rosas y tejiendo danzas. Garrido infante, de Eros por hermoso Emulo y par, risueño aparecía. Y de él en pos de las ménades ardientes, Al aire el busto en que su pompa erigen Pomas ebúrneas; en la mano el sistro, Y las curvas caderas mal veladas Por las flotantes, desceñidas ropas, Alzaban sus cabezas que en consorcio Circundaban la flor de Citerea
Y el pámpano fragante de las viñas. Aun me parece que mis ojos tornan Al cuadro lleno de color y fuerza: Dos robustos mancebos que los cabos De cadenas metálicas empuñan, Y cuyo porte y músculos de Ares Divinos dones son, pintada fiera Que felino pezón nutrió en Hircania, Con gesto heroico entre la turba rigen; Y otros dos un leopaldo cuyo cuello Gracias de Flora ciñen y perfuman Y cuyos ojos en las anchas cuencas De furia henchidos sanguinosos giran. Pétalos y uvas el sendero alfombran, Y desde el campo azul do el Sagitario De coruscantes flechas resplandece, Las urnas de la luz la tierra bañan.
* * * * *
Pasó el tropel. En la cercana selva Lúgubre resonaba el grito de Atis, Triste pavor de la inviolada ninfa. Deslizaba su paso misterioso El apacible coro de las Horas. Eco volvía la acordada queja De la flauta de Pan. Joven gallardo, Más hermoso que Adonis y Narciso, Con el aire gentil de los efebos Y la lira en las manos, al boscaje Como lleno de luz se dirigía. Amor pasó con su dorada antorcha. Y no lejos del nido en que las aves, Las dos aves de Cipris, sus arrullos Cual tiernas rimas a los aires dieran, Fuí más feliz que el luminoso cisne Que vió de Lada la inmortal blancura, Y Eunice pudo al templo de la diosa
Purpúrea ofrenda y tórtolas amables Llevar el día en que mi regio triunfo Vió el Dios viril en mármol cincelado Cabe la fresca viña de Corinto.
Preview chapterII.--PALIMPSESTOPreview
_ESCRITA en viejo dialecto eolio Hallé esta página dentro un infolio Y entre los libros de un monasterio Del venerable San Agustín, Un fraile acaso puso el escolio Que allí se encuentra; dómine serio De flacas manos y buen latín. Hay sus lagunas._
...Cuando los toros De las campañas, bajo los oros Que vierte el hijo de Hiperión, Pasan mugiendo, y en las eternas Rocas salvajes de las cavernas Esperezándose ruge el león;
Cuando en las vírgenes y verdes parras Sus secas notas dan las cigarras, Y en los panales de Himeto deja Su rubia carga la leve abeja Que en bocas rojas chupa la miel, Junto a los mirtos, bajo los lauros, En grupo lírico van los centauros Con la harmonía de su tropel.
Uno las patas rítmicas mueve, Otro alza el cuello con gallardía Como en hermoso bajo-relieve Que a golpes mágicos Scopas haría; Otro alza al aire las manos blancas Mientras le dora las fincas ancas Con baño cálido la luz del sol; Y otro saltando piedras y troncos Va dando alegres sus gritos roncos Como el ruido de un caracol.
Silencio. Señas hace ligero El que en la tropa va delantero; Porque a un recodo de la campaña Llegan en donde Diana se baña. Se oye el ruido de claras linfas Y a la algazara que hacen las ninfas. Risa de plata que el aire riega Hasta sus ávidos oídos llega; Golpes en la onda, palabras locas, Gritos joviales de frescas bocas, Y los ladridos de la traílla Que diana tiene junto a la orilla Del fresco río, donde está ella Blanca y desnuda como una estrella.
Tanta blancura que al cisne injuria Abre los ojos de la lujuria: Sobre las márgenes y rocas áridas Vuela el enjambre de las cantáridas Con su bruñido verde metálico, Siempre propicias al culto fálico. Amplias caderas, pie fino y breve; Las dos colinas de rosa y nieve... Cuadro soberbio de tentación! ¡Ay del cuitado que a ver se atreve Lo que fué espanto para Acteón! Cabellos rubios, mejillas tiernas, Marmóreos cuellos, rosadas piernas, Gracias ocultas del lindo coro, En el herido cristal sonoro; Seno en que hiciérase sagrada copa; Tal ve en silencio la ardiente tropa.
¿Quién adelanta su firme busto? ¿Qirón experto? ¿Folo robusto? Es el más joven y es el más bello; Su piel es blanca, crespo el cabello, Los cascos finos, y en la mirada Brilla del sátiro la llamarada. En un instante, veloz y listo, A una tan bella como Kalisto, Ninfa que a la alta diosa acompaña, Saca de la onda donde se baña: La grupa vuelve, raudo galopa; Tal iba el toro raptor de Europa Con el orgullo de su conquista.
¿A dó va Diana? Viva la vista La planta alada, la cabellera Mojada y suelta; terrible, fiera, Corre del monte por la extensión; Ladran sus perros enfurecidos; Entre sus dedos humedecidos Lleva una flecha para el ladrón.
Ya a los centauros a ver alcanza La cazadora; ya el dardo lanza, Y un grito se oye de hondo dolor: La casta divina de la venganza Mató al raptor... La tropa rápida se esparce huyendo, Forman los cascos sonoro estruendo. Llegan las ninfas. Lloran. ¿Qué ven? En la carrera la cazadora Con su saeta castigadora A la robada mató También.
Table of contents
Inside this edition
- 01Full text
- 02I.--FRISO
- 03II.--PALIMPSESTO
- 04EL REINO INTERIOR
- 05COSAS DEL CID
- 06DEZIRES, LAYES Y CANCIONES
- 07DECIRES, LAYES Y CANCIONES
- 08FFINIDA
- 09FFIN
- 10FFIN
- 11TORNADA LIBRE
- 12LAS ANFORAS DE EPICURO
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