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Literatura
El perro del hortelano
Edición BooksWhale en español de Lope de Vega
Una comedia clásica sobre deseo, celos, honor y juego social.
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Introducción del libro
El perro del hortelano
El perro del hortelano presenta una intriga de amor, orgullo y diferencia social, donde los personajes se mueven entre deseo, conveniencia y apariencia.
Edición BooksWhale
Cómo se preparó esta edición
Esta edición se basa en un texto de dominio público y fue preparada por BooksWhale para lectura digital.
Base de dominio público
Por qué puede compartirse
Lope de Vega murió en 1635, y El perro del hortelano fue publicado en 1618; estas fechas sostienen el dominio público de esta edición española.
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El perro del hortelano
Lope de Vega
Capítulo de vista previaPersonasVista previa
DIANA, condesa de Belflor
TEODORO, su secretario
OTAVIO, su mayordomo
FABIO, su gentilhombre
TRISTÁN, lacayo
ANARDA, dama
MARCELA, dama
DOROTEA, dama
FEDERICO, conde
LUDOVICO, conde
RICARDO, marqués
LEONIDO, criado
ANTONELO, lacayo
FURIO
LIRANO
CELIO, criado
CAMILO
Un PAJE
Capítulo de vista previaActo IVista previa
Salen
TEODORO y TRISTÁN; vienen huyendo
Teodoro: Huye, Tristán, por aquí.
Tristán: Notable desdicha ha sido.
Teodoro: ¿Si nos habrá conocido?
Tristán: No sé; presumo que sí. (Vanse.
Sale Diana )
Diana: ¡Ah gentilhombre!, esperad. ¡Teneos, oíd! ¿qué digo? ¿Esto se ha de usar conmigo? Volved, mirad, escuchad. ¡Hola! ¿No hay aquí un crïado? ¡Hola! ¿No hay un hombre aquí? Pues no es sombra lo que vi, ni sueño que me ha burlado. ¡Hola! ¿Todos duermen ya? (Sale Fabio)
Fabio: ¿Llama vuestra señoría?
Teodoro: Para la cólera mía gusto esa flema me da. Corred, necio, enhoramala, pues merecéis este nombre, y mirad quién es un hombre que salió de aquesta sala.
Fabio: ¿De esta sala?
Diana: Caminad, y responded con los pies.
Fabio: Voy tras él.
Diana: Sabed quién es.
Fabio: ¿Hay tal traición, tal maldad? (Sale Otavio)
Otavio: Aunque su voz escuchaba, a tal hora no creía que era vuestra señoría quien tan aprisa llamaba.
Diana: ¡Muy lindo Santelmo hacéis! ¡Bien temprano os acostáis! ¡Con la flema que llegáis! ¡Qué despacio que os movéis! Andan hombres en mi casa a tal hora, y aún los siento casi en mi propio aposento; que no sé yo dónde pasa tan grande insolencia,
Otavio. Y vos, muy a lo escudero, cuando yo me desespero, ¿ansí remediáis mi agravio?
Otavio: Aunque su voz escuchaba, a tal hora no creía que era vuestra señoría quien tan aprisa llamaba.
Diana: Volveos; que no soy yo; acostaos; que os hará mal.
Otavio: Señora... (Sale Fabio)
Fabio: No he visto tal. Como un gavilán partió.
Diana: ¿Viste las señas?
Fabio: ¿Qué señas?
Diana: ¿Una capa no llevaba con oro?
Fabio: Cuando bajaba la escalera...
Diana: ¡Hermosas dueñas sois los hombres de mi casa!
Fabio: A la lámpara tiró el sombrero y la mató. Con esto los patios pasa, y en lo escuro del portal saca la espada y camina.
Diana: Vos sois muy lindo gallina.
Fabio: ¿Qué querías?
Diana: ¡Pesia tal! Cerrar con él y matalle.
Otavio: Si era hombre de valor, ¿fuera bien echar tu honor desde el portal a la calle?
Diana: ¡De valor aquí! ¿Por qué?
Otavio: ¿Nadie en Nápoles te quiere, que mientras casarse espere, por dónde puede te ve? ¿No hay mil señores que están, para casarse contigo, ciegos de amor? Pues bien digo, si tú le viste galán, y
Fabio tirar bajando a la lámpara el sombrero.
Diana: Sin duda fue caballero que, amando y solicitando, vencerá con interés mis crïados; que crïados tengo, Otavio, tan honrados. Pero yo sabré quién es. Plumas llevaba el sombrero, y en la escalera ha de estar. (A Fabio)
Diana: Ve por él.
Fabio: ¿Si le he de hallar?
Diana: Pues claro está, majadero; que no había de bajarse por él cuando huyendo fue.
Fabio: Luz, señora, llevaré. (Vase Fabio)
Diana: Si ello viene a averiguarse, no me ha de quedar culpado en casa.
Otavio: Muy bien harás; pues cuando segura estás, te han puesto en este cuidado. Pero aunque es bachillería, y más estando enojada, hablarte en lo que te enfada, ésta tu injusta porfía de no te querer casar causa tantos desatinos, solicitando caminos que te obligasen a amar.
Diana: ¿Sabéis vos alguna cosa?
Otavio: Yo, señora, no sé más de que en opinión estás de incansable cuanto hermosa. El condado de Belflor pone a muchos en cuidado.
Sale
Fabio
Fabio: Con el sombrero he topado; mas no puede ser peor.
Diana: Muestra. ¿Qué es esto?
Fabio: No sé. Éste aquel galán tiró.
Diana: ¿Éste?
Otavio: No le he visto yo más sucio.
Fabio: Pues éste fue.
Índice
Dentro de esta edición
- 01Full text
- 02Personas
- 03Acto I
- 04Acto II
- 05Acto III
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