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Literatura

La discreta enamorada

Edición BooksWhale en español de Lope de Vega

Una comedia de enredos sobre amor ingenioso, identidades ocultas y autoridad familiar.

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Introducción del libro

La discreta enamorada

Fenisa utiliza discreción, rapidez verbal y astucia para dirigir los deseos de quienes la rodean. Lope combina ritmo escénico, humor y crítica de las imposiciones matrimoniales.

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La discreta enamorada

Lope de Vega

Capítulo de vista previaActo IVista previa

PRIMERA ESCENA. CALLE

Salen BELISA y FENISA, tapadas

BELISA:

Baja los ojos al suelo,

porque sólo has de mirar

la tierra que has de pisar.

FENISA:

¡Qué! ¿No he de mirar al cielo?

BELISA:

No repliques, bachillera.

FENISA:

Pues ¿no quieres que me asombre?

Crió Dios derecho al hombre

porque el cielo ver pudiera.

BELISA:

Mirar al cielo podrás

con sólo el entendimiento;

que un honesto pensamiento

mira la tierra no más.

Cuando quieras contemplar

en el cielo, en tu aposento

con mucho recogimiento,

tendrás, Fenisa, lugar.

Desde allí contemplarás

de su grandeza el proceso.

FENISA:

No soy

monja, ni profeso

las lecciones que me das.

BELISA:

Y no recibas enojo;

que doncellas y hermosuras

son como las criaturas,

que suelen morirse de ojo.

Hay mancebete en Madrid,

que si te mira al soslayo,

hará el efecto del rayo.

FENISA:

El efecto a mí, decid.

BELISA:

Decía tu abuela honrada

que una doncella altanera

era en la calle una fiera

de cazadores cercada.

FENISA:

Pues ¿cuándo se ha de casar

una mujer nunca vista?

BELISA:

Eso no ha de ser conquista;

que es imposible acertar.

FENISA:

Pues ¿qué ha de ser?

BELISA:

Buena fama

de virtud y de nobleza.

FENISA:

Donde falta la riqueza

mucho la hermosura llama;

que ya no quieren los hombres

sola virtud.

BELISA:

Pues ¿qué?

FENISA:

Hacienda.

Salen LUCINDO, GERARDA y HERNANDO.

A un lado.

GERARDA:

¿Que soy tu querida prenda?

LUCINDO:

Así es razón que te nombres.

GERARDA:

Galán de palabras vienes.

LUCINDO:

Ando al uso.

FENISA:

(Éste es Lucindo).

Aparte

GERARDA:

Luego ¿préciaste de lindo?

LUCINDO:

¿De lindo? Donaire tienes.

Préciome de hombre.

FENISA:

(¡Ay de mí!

Locamente imaginé

poner en hombre la fe,

que con el alma le di,

no habiendo nacido de él

la pretensión de mi amor).

GERARDA:

Para un amante hablador

soy en las tretas cruel.

Todas esas niñerías

de cuentas y de espejuelos

para bobas son anzuelos;

no conmigo argenterías.

Oro macizo de amor

me han de dar, no plomo, a mí.

FENISA:

(¿Que a quien no sabe de mí

amase con tal rigor?

Cómo quema esta pasión.)

GERARDA:

¿Ve aquel mancebo que viene?

LUCINDO:

Sí veo.

GERARDA:

Pues aquél tiene

de mis veras posesión.

Cuánto te dije es fingido;

cuánto te quise es burlando.

Voyme; que me está aguardando.

Sale Doristeo y se pasa GERARDA con él

LUCINDO:

¿Qué haré?

HERNANDO:

Bajonazo ha sido.

LUCINDO:

¿Quitaréle la mujer?

¿Acuchillaréle, Hernando?

HERNANDO:

¿Quiéresla?

LUCINDO:

Estoyme abrasando.

HERNANDO:

Agua será menester.

DORISTEO:

Como acompañarte vi

este galán majadero,

preciado de caballero,

notable enojo sentí;

mas en ver que le has dejado,

brazos y gracias te doy

[¡Qué me mandas hacer hoy?]

GERARDA:

Ven conmigo.

DORISTEO:

¿Adónde?

GERARDA:

Al Prado.

Se van GERARDA y DORISTEO

LUCINDO:

¿Fuéronse?

HERNANDO:

Con mucha prisa.

No te aflijas, que es martelo.

LUCINDO:

¿Quién es aquélla?

HERNANDO:

Recelo que es la vecina Fenisa.

FENISA:

(¡A un hombre que no me ha visto,

ni se acuerda si nací,

quiero bien!)

LUCINDO:

Nunca la vi.

FENISA:

(¡Qué mal mi inquietud resisto!)

HERNANDO:

Si vieses esta doncella,

te doy palabra, señor,

que olvides tu loco amor,

porque es sabia, honesta y bella.

Aunque no sé qué he pensado

de tu padre...

LUCINDO:

¿De mi padre?

HERNANDO:

Pero quizá con su madre

casarse tiene pensado,

y aun es más puesto en razón.

LUCINDO:

¿Casarse mi padre agora?

HERNANDO:

Habla y mira a esta señora,

que es de rara perfección.

LUCINDO:

Llevóme el alma Gerarda,

celos me tienen sin mí.

¿Qué quieres que mire aquí?

HERNANDO:

Esta hermosura gallarda.

LUCINDO:

No hay vista en hombre celoso;

todo le parece mal.

FENISA:

(Ya he pensado traza igual

a mi designio amoroso.)

BELISA:

Vámonos, hija: que es hora

Capítulo de vista previaActo IIVista previa

Salen DORISTEO y FINARDO,

en hábito de noche, GERARDA

con rebociño y sombrero,

LICIO y FABIO, músicos

DORISTEO:

Notable frescura.

FINARDO:

Extraña.

GERARDA:

Mucho de sus fuentes gusto.

DORISTEO:

No hay sitio de tanto gusto,

Gerarda bella, en España.

GERARDA:

¡Qué lindas tazas!

DORISTEO:

Famosas.

GERARDA:

Con perlas brindando están.

DORISTEO:

¡Qué liberales que dan

sus aguas claras y hermosas!

¿Haste holgado de venir?

GERARDA:

Basta venir a tu lado.

DORISTEO:

Sentémonos.

FINARDO:

Todo es Prado.

DORISTEO:

Así se suele decir.

¿Templaron vuesas mercedes?

LISEO:

La prima se me bajó.

GERARDA:

Subirla.

DORISTEO:

Eso digo yo.

FABIO:

¿Comienzo?

DORISTEO:

Empezar puedes.

FABIO:

¿Qué diremos?

DORISTEO:

La de Lope,

por vida del buen Liseo.

LISEO:

¿La del suspiro y deseo?

FINARDO:

A fe, que hay bien donde tope.

Tocan y cantan los MÚSICOS

MUSICOS:

"Cuando tan hermosa os miro,

de amor suspiro,

y cuando no os veo,

suspira por mí el deseo.

Cuando mis ojos os ven,

van a gozar tanto bien;

mas como por su desdén

de los vuestros me retiro,

de amor suspiro;

y cuando no os veo

suspira por mí el deseo."

Salen LUCINDO y HERNANDO

LUCINDO:

Dijeron que llevarían

quien cantase.

HERNANDO:

Ellos serán,

pues aquí cantando están.

LUCINDO:

Ni cantan mal ni porfían.

HERNANDO:

Cesaron, como las aves

luego que alguno se acerca.

LUCINDO:

Llega y míralos más cerca.

HERNANDO:

¡Plegue a Dios, señor, que acabes

de ser necio!

LUCINDO:

Si no es hora

para hablar con mi Fenisa,

¿que importa, pues todo es risa?

HERNANDO:

Celos ríen, y amor llora.

Yo paso a lo caballero

por delante; espera aquí.

LUCINDO:

Yo aguardo.

Pasa HERNANDO embozado

por delante de los sentados,

y vuélvese adonde quedó su amo

FINARDO:

¿Qué mira ansí

este necio majadero?

DORISTEO:

Algo debe de buscar

que de casa se le fue.

GERARDA:

Canta solo.

LISEO:

Cantaré.

GERARDA:

Sí, pero no has de templar.

HERNANDO:

En la voz la conocí.

LUCINDO:

Luego ¿es Gerarda?

HERNANDO:

Sin duda.

LUCINDO:

¡Ay!

HERNANDO:

¿Es menester ayuda?

LUCINDO:

Y el otro ¿es su galán?

HERNANDO:

Sí.

LUCINDO:

¡Triste de mí!

HERNANDO:

¿Qué tenemos?

¿Date por ventura el parto?

LUCINDO:

Mientras más de ti me aparto,

más me acerco.

HERNANDO:

Sin extremos;

que te podrá conocer.

LUCINDO:

¿Está en su regazo?

HERNANDO:

¡Y cómo!

LUCINDO:

Celos por los ojos tomo,

y el alma comienza a arder,

¡oh, veneno, que desalmas

la vida con tus enojos,

siendo la copa los ojos

donde le beben las almas!

¡Nunca yo viniera acá!

HERNANDO:

Vámonos de aquí, señor,

¿no es aquel ángel mejor,

que esperándonos está?

LUCINDO:

¿Cuál ángel?

HERNANDO:

Fenisa bella.

LUCINDO:

No estoy para hablar agora

con ángeles.

HERNANDO:

Si te adora,

¿no será justo querella?

LUCINDO:

Ésa peligro no corre;

que como es amor primero,

estará como otra Hero,

aguardándome en la torre;

pero ésta que está en los brazos

de este venturoso amante,

si me descuido un instante,

haráme el alma pedazos.

¿Traes el manto?

HERNANDO:

¿Pues no?

LUCINDO:

Póntele.

HERNANDO:

Gran mal recelo.

LUCINDO:

Haz saya del herreruelo.

HERNANDO:

¡Yo mujer! ¡Tu dama yo!

LUCINDO:

A esos árboles te ve,

y de mujer te disfraza.

HERNANDO:

Voy; mas temo que esta traza...

Ve, majadero.

HERNANDO:

Yo iré;

mas defenderme te toca,

y si hacerlo no quisieres,

no te espantes si me vieres

con la barriga a la boca.

Vase HERNANDO

LUCINDO:

¡Qué mal se cura amor con invenciones!

¡Qué vano error sobresanar la herida,

si en las muertas cenizas escondida,

la viva lumbre el corazón le pones!

Celos, desdenes, iras, sinrazones

tienen el alma alguna vez dormida;

mas ¿qué letargo habrá que no despida

la fuerza de celosas prevenciones?

¡Oh celos!, con razón os han llamado

mosquitos del amor, de amor desvelos.

El humo de su fuego os ha engendrado.

Índice

Dentro de esta edición

  1. 01Full text
  2. 02Acto I
  3. 03Acto II
  4. 04Acto III

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