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Poema del Mio Cid

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El gran cantar épico castellano sobre destierro, honra, lealtad, guerra y restitución.

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Poema del Mio Cid

El Poema del Mio Cid narra el destierro de Rodrigo Díaz de Vivar y su camino para recuperar honra, riqueza y reconocimiento. La obra combina épica guerrera, legalidad, familia y memoria heroica en una lengua de gran fuerza narrativa.

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Poema del Mio Cid

De los sos ojos tan fuertemientre llorando

tornava la cabeça e estávalos catando,

vio puertas abiertas e uços sin cañados,

alcándaras vazías, sin pielles e sin mantos

e sin falcones e sin adtores mudados.

Sospiró mio Çid, ca mucho avié grandes cuidados,

fabló mio Çid bien e tan mesurado,

-Grado a ti, Señor, Padre que estás en alto,

esto me an buelto mios enemigos malos.-

Allí piensan de aguijar, allí sueltan las riendas,

a la exida de Bivar ovieron la corneja diestra

e entrando a Burgos oviéronla siniestra.

Meçió mio Çid los ombros e engrameó la tiesta,

-¡Albriçia, Álbar Fáñez, ca echados somos de tierra!-

Mio Çid Ruy Díaz por Burgos entrava,

en su conpaña sessaenta pendones, exiénlo ver mugieres e varones,

burgeses e burgesas por las finiestras son,

plorando de los ojos, tanto avién el dolor,

de las sus bocas todos dizían una razón,

-¡Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señor!-

Conbidarle ien de grado, mas ninguno non osava,

el rey don Alfonso tanto avié la grand saña,

antes de la noche, en Burgos d'él entró su carta

con grand recabdo e fuertemientre sellada,

que a mio Çid Ruy Díaz que nadi nol' diessen posada,

e aquel que ge la diesse sopiesse vera palabra,

que perderié los averes e más los ojos de la cara,

e aun demás los cuerpos e las almas.

Grande duelo avién las yentes cristianas,

ascóndense de mio Çid, ca no l'osan dezir nada.

El Campeador adeliñó a su posada,

assí commo llegó a la puerta, fallóla bien çerrada,

por miedo del rey Alfonso, que assí lo avién parado,

que si non la quebrantás por fuerça, que non ge la abriesse nadi.

Los de mio Çid a altas vozes llaman,

los de dentro non les querién tornar palabra.

Aguijó mio Çid, a la puerta se llegava,

sacó el pie del estribera, una ferídal' dava,

non se abre la puerta, ca bien era çerrada.

Una niña de nuef años a ojo se parava,

-Ya Campeador, en buen ora çinxiestes espada,

el rey lo ha vedado, anoch d'él entró su carta

con grant recabdo e fuertemientre sellada.

Non vos osariemos abrir nin coger por nada,

si non, perderiemos los averes e las casas

e demás los ojos de las caras.

Çid, en el nuestro mal vós non ganades nada,

mas el Criador vos vala con todas sus vertudes santas.-

Esto la niña dixo e tornós' pora su casa.

Ya lo vee el Çid, que del rey non avié graçia,

partiós' de la puerta, por Burgos aguijava,

llegó a Santa María, luego descavalga,

fincó los inojos, de coraçón rogava.

La oraçión fecha, luego cavalgava,

salió por la puerta e en Arlançón posava,

cabo essa villa en la glera posava,

fincava la tienda e luego descavalgava.

Mio Çid Ruy Díaz, el que en buen ora çinxo espada,

posó en la glera quando nol' coge nadi en casa,

derredor d'él una bueña conpaña,

assí posó mio Çid commo si fuesse en montaña.

Vedada l'an conpra dentro en Burgos la casa

de todas cosas quantas son de vianda,

non le osarién vender al menos dinarada.

Martín Antolínez, el burgalés conplido,

a mio Çid e a los suyos abástales de pan e de vino,

non lo conpra, ca él se lo avié consigo,

de todo conducho bien los ovo bastidos.

Pagós' mio Çid el Campeador e todos los otros que van a so çerviçio.

Fabló Martín Antolínez, odredes lo que á dicho,

-Ya Canpeador, en buen ora fuestes naçido,

esta noch yagamos e váimosnos al matino,

Chapitre d'aperçuPart 2Aperçu

por tierra andidiste treinta e dos años, Señor spirital,

mostrando los miráclos, por én avemos qué fablar,

del agua fezist vino e de la piedra pan,

resuçitest a Lázaro, ca fue tu voluntad,

a los judíos te dexeste prender, do dizen monte Calvarie

pusiéronte en cruz, por nombre en Golgotá,

dos ladrones contigo, éstos de señas partes,

el uno es en paraíso, ca el otro non entró allá,

estando en la cruz vertud fezist muy grant,

Longinos era çiego, que nunquas vio alguandre,

diot' con la lança en el costado, dont ixió la sangre,

corrió la sangre por el astil ayuso, las manos se ovo de untar,

alçólas arriba, llególas a la faz,

abrió sos ojos, cató a todas partes,

en ti crovo al ora, por end es salvo de mal.

En el monumento resuçitest e fust a los infiernos,

commo fue tu voluntad,

quebranteste las puertas e saqueste los padres santos.

Tú eres rey de los reyes e de tod el mundo padre,

a ti adoro e creo de toda voluntad,

e ruego a San Peidro que me ajude a rogar

por mio Çid el Campeador, que Dios le curie de mal,

quando oy nos partimos, en vida nos faz juntar.-

La oraçión fecha, la missa acabada la an,

salieron de la eglesia, ya quieren cavalgar.

El Çid a doña Ximena ívala abraçar,

doña Ximena al Çid la mánol' va besar,

llorando de los ojos, que non sabe qué se far,

e él a las niñas tornólas a catar,

-A Dios vos acomiendo, fijas, e a la mugier e al Padre spirital,

agora nos partimos, Dios sabe el ajuntar.-

Llorando de los ojos, que non viestes atal,

assís' parten unos d'otros commo la uña de la carne.

Mio Çid con los sos vassallos pensó de cavalgar,

a todos esperando, la cabeça tornando va,

a tan grand sabor fabló Minaya Álbar Fáñez,

-Çid, ¿dó son vuestros esfuerços?, en buen ora nasquiestes de madre,

pensemos de ir nuestra vía, esto sea de vagar.

Aun todos estos duelos en gozo se tornarán,

Dios que nos dio las almas consejo nos dará.-

Al abbat don Sancho tornan de castigar,

cómmo sirva a doña Ximena e a las fijas que ha,

e a todas sus dueñas que con ellas están,

bien sepa el abbat que buen galardón d'ello prendrá.

Tornado es don Sancho e fabló Álbar Fáñez,

-Si viéredes yentes venir por connusco ir,

abbat, dezildes que prendan el rastro e piessen de andar,

ca en yermo o en poblado podernos han alcançar.-

Soltaron las riendas, piessan de andar,

çerca viene el plazo por el reino quitar.

Vino mio Çid jazer a Spinaz de Can,

otro día mañana piensa de cavalgar.

Grandes yentes se le acojen essa noch de todas partes,

ixiéndos' va de tierra el Campeador leal,

de siniestro Sant Estevan, una buena çipdad,

de diestro Alilón las torres, que moros las han,

passó par Alcobiella, que de Castiella fin es ya,

la calçada de Quinea ívala traspassar,

sobre Navas de Palos el Duero va passar,

a la Figueruela mio Çid iva posar,

vánsele acogiendo yentes de todas partes.

Í se echava mio Çid después que fue çenado,

un suéñol' priso dulçe, tan bien se adurmió,

el ángel Gabriel a él vino en sueño,

-Cavalgad, Çid, el buen Campeador,

ca nunqua en tan buen punto cavalgó varón,

mientra que visquiéredes, bien se fará lo to.-

Quando despertó el Çid, la cara se santigó,

sinava la cara, a Dios se acomendó,

mucho era pagado del sueño que á soñado.

Otro día mañana piensan de cavalgar,

és día á de plazo, sepades que non más,

Chapitre d'aperçuPart 3Aperçu

sinon dos peones solos por la puerta guardar,

si nós muriéremos en campo, en castiello nos entrarán,

si vençiéremos la batalla, creçremos en rictad,

e vós, Pero Vermúez, la mi seña tomad,

commo sodes muy bueno, tener la edes sin art,

mas non aguijedes con ella si yo non vos lo mandar.-

Al Çid besó la mano, la seña va tomar,

abrieron las puertas, fuera un salto dan,

viéronlo las arrobdas de los moros, al almofalla se van tornar.

¡Qué priessa va en los moros! e tornáronse a armar,

ante roído de atamores la tierra querié quebrar,

veriedes armarse moros, apriessa entrar en az.

De parte de los moros dos señas ha cabdales

e fizieron dos azes de peones mezclados, ¿quí los podrié contar?

Las azes de los moros yas' mueven adelant

pora mio Çid e a los sos a manos los tomar.

-Quedas sed, mesnadas, aquí en este logar,

non derranche ninguno fata que yo lo mande.-

Aquel Pero Vermúez non lo pudo endurar,

la seña tiene en mano, conpeçó de espolonar,

-El Criador vos vala, Çid, Campeador leal,

vo meter la vuestra seña en aquella mayor az,

los que el debdo avedes veremos cómmo la acorredes.-

Dixo el Campeador, -¡Non sea, por caridad!-

Respuso Pero Vermúez, -¡Non rastará por ál!-

Espolonó el cavallo e metiól' en el mayor az,

moros le reçiben por la seña ganar,

danle grandes colpes, mas nol' pueden falsar.

Dixo el Campeador, -¡Valelde, por caridad!-

Enbraçan los escudos delant los coraçones,

abaxan las lanças abueltas de los pendones,

enclinaron las caras de suso de los arzones,

ívanlos ferir de fuertes coraçones.

A grandes vozes llama el que en buen ora nasco,

-¡Feridlos, cavalleros, por amor de caridad!

¡Yo só Ruy Díaz el Çid Campeador de Bivar!-

Todos fieren en el az do está Pero Vermúez,

trezientas lanças son, todas tienen pendones,

seños moros mataron, todos de seños colpes,

a la tornada que fazen otros tantos son.

Veriedes tantas lanças premer e alçar,

tanta adágara foradar e passar,

tanta loriga falsar e desmanchar,

tantos pendones blancos salir vermejos en sangre,

tantos buenos cavallos sin sos dueños andar.

Los moros llaman -¡Mafómat!- e los cristianos -¡Santi Yagüe!-

Cayén en un poco de logar moros muertos mill e trezientos ya.

¡Quál lidia bien sobre exorado arzón,

mio Çid Ruy Díaz el buen lidiador!

Minaya Álbar Fáñez, que Çorita mandó,

Martín Antolínez, el burgalés de pro,

Muño Gustioz, que fue so criado,

Martín Muñoz, el que mandó a Mont Mayor,

Álbar Álbarez e Álbar Salvadórez,

Galín Garçía, el bueno de Aragón,

Félez Muñoz, so sobrino del Campeador,

desí adelante, quantos que í son

acorren la seña e a mio Çid el Canpeador.

A Minaya Álbar Fáñez matáronle el cavallo,

bien lo acorren mesnadas de cristianos,

la lança á quebrada, al espada metió mano,

maguer de pie, buenos colpes va dando.

Violo mio Çid Ruy Díaz el castellano,

acostós' a un aguazil que tenié buen cavallo,

diol' tal espadada con el so diestro braço,

cortól' por la çintura, el medio echó en campo.

A Minaya Álbar Fáñez íval' dar el cavallo,

-Cavalgad, Minaya, vós sodes el mio diestro braço,

oy en este día de vós abré grand bando.-

Firmes son los moros, aún nos' van del campo,

cavalgó Minaya, el espada en la mano,

por estas fuerças fuerte mientre lidiando,

a los que alcança valos delibrando.

Mio Çid Ruy Díaz, el que en buen ora nasco,

al rey Fáriz tres colpes le avié dado,

los dos le fallen e el únol' ha tomado,

Table des matières

Dans cette édition

  1. 01Part 1
  2. 02Part 2
  3. 03Part 3
  4. 04Part 4
  5. 05Part 5
  6. 06Part 6
  7. 07Part 7
  8. 08Part 8
  9. 09Part 9
  10. 10Part 10
  11. 11Part 11

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