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Literatura
Nuestra América y Versos sencillos
Edição BooksWhale em espanhol por José Martí
Una edición reunida de José Martí con su ensayo americano esencial y su poesía más recordada.
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Introdução do livro
Nuestra América y Versos sencillos
Nuestra América y Versos sencillos reúne dos textos centrales de José Martí: el ensayo sobre identidad, independencia cultural y destino latinoamericano, y los poemas de expresión clara donde confluyen patria, amistad, naturaleza, dolor y libertad. Esta edición BooksWhale presenta textos españoles de dominio público en una sola lectura coherente.
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José Martí murió en 1895; Nuestra América y Versos sencillos fueron publicados en 1891. Estas fechas respaldan la base de dominio público de esta edición original en español.
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Nuestra América y Versos sencillos
José Martí
Capítulo de préviaNuestra AméricaPrévia
México, 30 de enero de 1891
Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.
No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades: ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.
A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre? ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas, con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¡Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington que les hizo esta tierra ¿se fue a vivir con los ingleses, a vivir con los ingleses en los años en que los veía venir contra su tierra propia? ¡Estos "increíbles" del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero, como los increíbles de la Revolución francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!
Capítulo de préviaVersos sencillosPrévia
Versos sencillos
Sumário
Nesta edição
- 01Full text
- 02Nuestra América
- 03Versos sencillos
- 04Prólogo
- 05I
- 06II
- 07III
- 08IV
- 09V
- 10VI
- 11VII
- 12VIII
- 13IX
- 14X
- 15XI
- 16XII
- 17XIII
- 18XIV
- 19XV
- 20XVI
- 21XVII
- 22XVIII
- 23XIX
- 24XX
- 25XXI
- 26XXII
- 27XXIII
- 28XXIV
- 29XXV
- 30XXVI
- 31XXVII
- 32XXVIII
- 33XXIX
- 34XXX
- 35XXXI
- 36XXXII
- 37XXXIII
- 38XXXIV
- 39XXXV
- 40XXXVI
- 41XXXVII
- 42XXXVIII
- 43XXXIX
- 44XL
- 45XLI
- 46XLII
- 47XLIII
- 48XLIV
- 49XLV
- 50XLVI
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