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Literatura
La de San Quintín
Edición BooksWhale en español de Benito Pérez Galdós
A social drama of love, inheritance, prejudice, and the pressure of family history in modernizing Spain.
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Introducción del libro
La de San Quintín
Galdós places romance inside a conflict over class, legitimacy, and inherited identity. La de San Quintín combines sharp dialogue with a critique of the social rules that decide who belongs and who may begin again.
Edición BooksWhale
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Benito Pérez Galdós died in 1920 and La de San Quintín was first published in 1894. This edition uses the public-domain Spanish original-language text.
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La de San Quintín
Benito Pérez Galdós
Benito Pérez Galdós
PERSONAJES y ACTORES
ROSARIO DE TRASTAMARA, Duquesa de San Quintín (27 años).
RUFINA, (15 años).
LORENZA, ama de llaves de Buendía.
RAFAELA, criada de la Duquesa.
SEÑORA 1.ª.
SEÑORA 2.ª.
SEÑORA 3.ª.
DON CÉSAR DE BUENDÍA, (55 años), padre de Rufina.
VÍCTOR, (25 años).
DON JOSÉ MANUEL DE BUENDÍA, (88 años), padre de D. César.
EL MARQUÉS DE FALFÁN DE LOS GODOS, (35 años).
CANSECO, notario, (50 años).
CABALLERO 1.º.
CABALLERO 2.º.
SRTA. GUERRERO.
SRTA. RUIZ.
SRTA. CANCIO.
SRTA. LÓPEZ.
SRTA. MOLINA.
SRTA. ARÉVALO.
SRTA. SEGOVIA.
SR. CEPILLO.
SR. THUILLIER.
SR. CIRERA.
SR. ORTEGA.
SR. BALAGUER.
SR. GUERRERO.
Capítulo de vista previaSR. SANTÉSVista previa
SR. SANTÉS
Capítulo de vista previaACTO IVista previa
Sala en casa de Buendía.— Al fondo, próxima al ángulo de la izquierda una gran puerta, con forillo, por la cual entran todos los que vienen del exterior o de la huerta, y un ventanal grande, al través de cuyas vidrieras se ven árboles.— Dos puertas a la derecha, y una grande a la izquierda, que es la del comedor.— Muebles de nogal, un bargueño, arcones, todo muy limpio.— Cuadros religiosos, y dos o tres que representan barcos de vela y vapor: en la pared del fondo la fragata Joven Rufina en tamaño grande.— La decoración debe tener el carácter de una casa acomodada de pueblo, respirando bienestar, aseo, y costumbres sencillas.— Una mesa a la derecha; velador a la izquierda.— Es de día.— Por derecha e izquierda, entiéndase la del espectador.
Escena I
DON JOSÉ sentado, en el sillón próximo a la mesa. A su lado RUFINA. A la izquierda, junto al velador, DON CÉSAR y una SEÑORA. A la derecha, junto a la mesa, dos SEÑORAS, sentadas, y dos CABALLEROS, en pie. En el centro de la escena, CANSECO, en pie. LORENZA entra y sale sirviendo Jerez. En la mesa y velador, servicio de copas y botellas, y una bandeja de rosquillas. Al alzarse el telón, CANSECO está en actitud de pronunciar un discurso; ha terminado una frase que provoca aplausos y bravos de todos los personajes que se hallan en escena. Copa en mano, impone silencio, y prosigue hablando.
CANSECO.— Concluyo, señoras y caballeros, proponiéndoos beber a la salud de nuestro venerable patriarca, gloria y prez de esta honrada villa industrial y marítima, del esclarecido terrateniente, fabricante y naviero, D. José Manuel de Buendía, que hoy nos hace el honor de cumplir ochenta y ocho años... digo... que hoy cumple... y se digna invitarnos... en fin... (Embarullándose.)
TODOS.— Bien, bien... que siga...
CANSECO.— Bebamos también a la salud de su noble hijo, el gallardo D. César de Buendía.
(Risas.)
DON CÉSAR.— (Mofándose.) ¡Gallardo!
CANSECO.— Quiero decir, del nobilísimo D. César, heredero del cuantioso nombre y de los ilustres bienes raíces, y no raíces, del patriarca cuyo natalicio celebramos hoy. Y por último, brindo también por su nieto.
(Rumores de extrañeza. Movimiento de sobresalto en DON JOSÉ y DON CÉSAR.)
(¡Ay... se me escapó!). (Tapándose la boca.)
SEÑORA 1.ª.— (Que te resbalas, Canseco).
DON CÉSAR.— (¡Majadero como este!).
CANSECO.— (Disimulando con toses y gestos, y enmendando su inconveniencia.) De su... quiero decir, de su nieta, (Encarándose con RUFINA.) de esta flor temprana, de este ángel, gala de la población...
RUFINA.— (Burlándose.) ¡Ay, Dios mío... de la población!
CANSECO.— De la familia, de la... (Vacilando.) En fin, que viva mil años D. José, y otros mil y pico D. César y Rufinita, para mayor gloria de esta culta villa, célebre en el mundo por su industria minera y pesquera, y, entre paréntesis, por sus incomparables rosquillas; de esta villa, digo, en la cual tengo la honra de ser notario, y como tal, doy fe del entusiasmo público, y me permito notificárselo al señor de Buendía en la forma de un apretado abrazo. (Lo abraza, LORENZA ofrece a los invitados rosquillas. Todos comen y beben. Risas y aplausos.)
DON JOSÉ.— Gracias, gracias, mi querido Canseco.
SEÑORA 3.ª.— (La que está junto a DON CÉSAR.) ¡Qué hermosura de vida!
SEÑORA 1.ª.— ¡Qué bendición de Dios!
SEÑORA 2.ª.— ¿Y siempre fuertecito, D. José?
DON JOSÉ.— Como un roble veterano. No hay viento que me tumbe, ni rayo que me parta. Pueden ustedes llevar la noticia a los envidiosos de mi longevidad. La vista clara, las piernas seguras todavía... el entendimiento como un sol. En fin, no hay más que dos casos en el mundo: yo y Gladstone.
Índice
Dentro de esta edición
- 01Full text
- 02SR. SANTÉS
- 03ACTO I
- 04FIN DEL ACTO I
- 05ACTO II
- 06FIN DEL ACTO II
- 07ACTO III
- 08FIN DE LA COMEDIA
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