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español Edición

Literatura

La hermana San Sulpicio

Edición BooksWhale en español de Armando Palacio Valdés

Una popular novela española de amor, convento, Andalucía y costumbres del siglo XIX.

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Introducción del libro

La hermana San Sulpicio

La hermana San Sulpicio combina romance, humor de costumbres, viaje andaluz y observación social. Palacio Valdés crea una narración amable y muy leída sobre vocación, libertad afectiva, vida religiosa y mundo burgués.

Edición BooksWhale

Cómo se preparó esta edición

Esta edición se basa en un texto de dominio público y fue preparada por BooksWhale para lectura digital.

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Por qué puede compartirse

Armando Palacio Valdés murió en 1938 y La hermana San Sulpicio se publicó por primera vez en 1889; estas fechas respaldan el fundamento de dominio público de esta edición en lengua original.

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La hermana San Sulpicio

Armando Palacio Valdés

Capítulo de vista previaIVista previa

A las aguas de Marmolejo.

Quiero contar la historia puntual de un episodio de mi vida que no deja de ofrecer algún interés; aunque mi impericia en el arte de escribir quizá llegue a quitárselo. Los sucesos que voy a confiar al papel son tan recientes, que el eco de sus vibraciones aún no se ha apagado en mi

alma. Esto hará seguramente más confusa la narración. No han tenido tiempo a depositarse los sedimentos y no es fácil sumergir en esta época importante de mi vida la mirada y distinguir lo que debe tomarse y dejarse para hacer comprensivas y gratas estas confidencias. Pero, en

cambio, palpitará en ellas la verdad, y a su mágico influjo tal vez se disipen y se borren las infinitas manchas que mi pluma habrá dejado

caer.

Ante todo, es bien que os informe de quién soy, cuál es mi patria y mi

condición. Estadme atentos.

Confieso que soy gallego, del riñón mismo de Galicia, pues que nací en un pueblecillo de la provincia de Orense, llamado Bollo. Mi padre, boticario de este pueblo, no tiene más hijo que yo, y ha labrado para mí una fortuna que, si en Madrid significa poco, en Bollo nos constituye

casi en potentados. Cursé la segunda enseñanza en Orense, y la facultad de medicina en Santiago. Mi padre hubiera deseado que fuese

farmacéutico, pero nunca tuve afición a machacar y envolver drogas.

Además, en el instituto de Orense observé que mis compañeros tenían por más noble ejercicio el de la medicina, y esto me decidió enteramente a desviarme de la profesión de mi padre. Así que hube terminado la carrera, solicité y obtuve de él, no sin algún trabajo, la venia para

cursar el año del doctorado en Madrid, y a la Corte me vine, donde en vez de dar consistencia a mis conocimientos, no muy seguros por cierto, en las ciencias médicas, perdí bastante tiempo en los cafés, y lo que es aún peor, contraje la funesta manía de la literatura. Quiso mi suerte

que fuese a dar con mis huesos a una casa de huéspedes donde alojaba también un autor dramático al por menor, esto es, de los que fabrican piezas para los teatros por horas, el cual me comunicó al punto su inmensa veneración por el arte de recrear al público durante tres

cuartos de hora, y un desprecio profundo por todo lo que respetaba y ponía sobre la cabeza anteriormente, por las ciencias exactas y naturales y por los hombres que las profesaban. Collantes, que así se llamaba el poeta, sonreía, no ya con desprecio, sino con verdadera

lástima, cuando le hablaba de mis sabios maestros de Santiago, y hasta una vez tuvo la crueldad de tirarme de la lengua en el café delante de otros compañeros, literatos también, para que desahogase mi entusiasmo por Tejeiro y otros que a mí me parecían eminentes profesores. Dejáronme

hablar cuanto quise, y cuando más acalorado estaba en el panegírico, soltaron a reír como locos, con lo cual quedé fuertemente avergonzado y confuso. Después que se hartaron de reír, pasaron a tratar de sus

asuntos de teatro, pero todavía al despedirse me dijo uno de ellos:

«Adiós, Sanjurjo, hasta la vista; otro día hablaremos con más espacio

del Sr. Tejeiro», lo que hizo estallar de nuevo en carcajadas a sus amigos. La broma llegó al punto de que cuantas veces me encontraban en la calle, nunca dejaban de preguntarme por la salud de Tejeiro; y esto

duró algunos meses.

No había que hablar a aquellos jóvenes, que se reunían todas las tardes y todas las noches del año en torno de una mesa del café Oriental, de otra cosa que de teatros y comediantes. Conocían cuantas obras dramáticas se habían puesto en escena desde 1830 hasta la fecha, y un

Capítulo de vista previaD. Nemesio miraba con ojos enternecidos aquellas prendas.Vista previa

--Se ha quedado el pobre señor con gorra y zapatillas, sin abrigo

alguno, sin maleta... Se me ocurre una cosa. En la primera estación

dejamos estos efectos al jefe y le telegrafiamos, ¿no le parece a usted?

Encontré razonable la proposición, y como lo pensamos lo hicimos tan pronto como el tren se detuvo un instante. Cumplido este deber de humanidad, volvimos de nuevo al coche con la satisfacción que se experimenta siempre que se lleva a cabo una acción buena, y principiamos

a departir alegremente, escuchando yo con más atención que antes los pormenores biográficos en que se anegaba el propietario de Simancas. La luz matinal, esplendorosa ya, y la perspectiva de llegar pronto nos animaban. Sacó D. Nemesio una maquinita con espíritu de vino y se puso a

hacer chocolate, que tomamos con increíble apetito y alegría.

Pasaron volando cuatro o cinco estaciones más. Llegamos a Andújar.

--¡Hola, señores! ¿Cómo se va?--dijo una voz, y al mismo tiempo asomó

por la ventanilla el rostro cetrino del catalán, esta vez risueño y

desencogido, mirándonos con ojos benévolos.

Índice

Dentro de esta edición

  1. 01Full text
  2. 02I
  3. 03D. Nemesio miraba con ojos enternecidos aquellas prendas.
  4. 04D. Nemesio y yo quedamos petrificados y nos dirigimos una mirada de
  5. 05II
  6. 06III
  7. 07IV
  8. 08V
  9. 09VI
  10. 10VII
  11. 11S.
  12. 12S.»
  13. 13VIII
  14. 14IX
  15. 15D.ª Margarita.
  16. 16D. Oscar extendió la mano, exclamando:
  17. 17D.ª Tula, con empalagosa solicitud, se lo advertía.
  18. 18X
  19. 19TROPIEZO CON UN GRAVE ESCOLLO
  20. 20XI
  21. 21ME DEDICO A BUSCAR A PACA
  22. 22XII
  23. 23PASEO POR EL GUADALQUIVIR
  24. 24XIII
  25. 25DOY UNA BOFETADA QUE PUEDE COSTARME CARA
  26. 26XIV
  27. 27PRINCIPIO A SER UN HÉROE DE NOVELA
  28. 28XV
  29. 29TROPIEZO DE NUEVO CON EL MALAGUEÑO
  30. 30XVI
  31. 31EN QUÉ PARÓ LA HERMANA SAN SULPICIO

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