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Literatura

La vida es sueño

Edición BooksWhale en español de Pedro Calderón de la Barca

Un drama clásico español sobre libertad, destino, poder, apariencia, sueño y despertar moral.

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Introducción del libro

La vida es sueño

La vida es sueño es una de las obras mayores del teatro del Siglo de Oro español. A través de la historia de Segismundo, Calderón explora la libertad, el destino, la educación del poder, la ilusión de la vida y la responsabilidad moral. Esta edición BooksWhale presenta el texto original en español para lectura en línea, EPUB y PDF.

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Esta edición se basa en un texto de dominio público y fue preparada por BooksWhale para lectura digital.

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Pedro Calderón de la Barca murió en 1681, y La vida es sueño fue publicada en el siglo XVII. Estas fechas sostienen la base de dominio público de esta edición original en español.

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La vida es sueño

Pedro Calderón de la Barca

Capítulo de vista previaESCENA PRIMERAVista previa

Rosaura. Clarin.

ROS . Hipogrifo violento Que corriste parejas con el viento, ¿Dónde, rayo sin llama, Pájaro sin matiz, pez sin escama, Y bruto sin instinto Natural, al confuso laberinto Destas desnudas peñas Te desbocas, arrastras y despeñas? Quédate en este monte, Donde tengan los brutos su Faetonte;

Que yo, sin más camino Que el que me dan las leyes del destino. Ciega y desesperada, Bajaré la aspereza enmarañada Deste monte eminente, Que arruga al sol el ceño de su frente. Mal, Polonia, recibes A un extranjero, pues con sangre escribes Su entrada en tus arenas, Y apenas llega, cuando llega á penas. Bien mi suerte lo dice; Mas ¿Dónde halló piedad un infelice? CLAR . Di dos, y no me dejes En la posada á mí cuando te quejes; Que si dos hemos sido Los que de nuestra patria hemos salido A probar aventuras, Dos los que, entre desdichas y locuras. Aquí habemos llegado, Y dos los que del monte hemos rodado: ¿No es razón que yo sienta Meterme en el pesar, y no en la cuenta? ROS . No te quiero dar parte En mis quejas, Clarín, por no quitarte, Llorando tu desvelo, El derecho que tienes tú al consuelo. Que tanto gusto habia En quejarse, un filósofo decia. Que, á trueco de quejarse, Habían las desdichas de buscarse. CLAR . El filósofo era Un borracho barbón: ¡Oh! ¡Quién le diera Más de mil bofetadas! Quejárase después de muy bien dadas. Mas ¿Qué harémos, señora, A pié, solos, perdidos y á esta hora. En un desierto monte. Cuando se parte el sol á otro horizonte? ROS . ¡Quién ha visto sucesos tan extraños! Mas, si la vista no padece engaños Que hace la fantasía, A la medrosa luz que aun tiene el día.

Me parece que veo Un edificio. CLAR . O miente mi deseo, O termino las señas. ROS . Rústico nace, entre desnudas peñas. Un palacio tan breve, Que al sol apenas á mirar se atreve. Con tan rudo artificio La arquitectura está de su edificio, Que parece, á las plantas De tantas rocas y de peñas tantas Que al sol tocan la lumbre, Peñasco que ha rodado de la cumbre. CLAR . Vámonos acercando; Que este es mucho mirar, señora, cuando Es mejor que la gente Que habita en ella generosamente Nos admita. ROS . La puerta (Mejor diré funesta boca) abierta Está, y desde su centro Nace la noche, pues la engendra dentro. {Suenan dentro cadenas.) CLAR . ¡Qué es lo que escucho, cielo! ROS . Inmóvil bulto soy de fuego y hielo. CLAR . ¿Cadenita hay que suena? Mátenme, si no es galeote en pena: Bien mi temor lo dice.

SEGIS . (Dentro. ) ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! ROS ¡Qué triste voz escucho! Con nuevas penas y tormentos lucho. CLAR . Yo con nuevos temores. ROS . Clarín... CLAR . Señora... ROS . Huyamos los rigores Desta encantada torre. CLAR . Yo aun no tengo Animo para huir, cuando á eso vengo.

ROS . ¿No es breve luz aquella Caduca exhalación, pálida estrella, Que en trémulos desmayos, Pulsando ardores y latiendo rayos. Hace más tenebrosa La oscura habitación con luz dudosa? Si, pues a sus reflejos Puedo determinar (aunque de lejos,) Una prisión oscura, Que es de un vivo cadáver sepultura; Y, porque mas me asombre, En el traje de fiera yace un hombre De prisiones cargado, Y sólo de una luz acompañado. Pues huir no podemos, Desde aquí sus desdichas escuchemos: Sepamos lo que dice. Abrense las hojas de la puerta, y descúbrese Segismundo con una cadena y vestido de pieles. Hay luz en la torre. SEGIS . ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar, cielos, pretendo, Ya que me tratáis así, Qué delito cometí. Contra vosotros, naciendo; Aunque si nací, ya entiendo Qué delito he cometido: Bastante causa ha tenido Vuestra justicia y rigor; Pues el delito mayor Del hombre es haber nacido. Sólo quisiera saber, Para apurar mis desvelos (Dejando á una parte, cielos, El delito del nacer), ¿Qué más os pude ofender Para castigarme más? ¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron, ¿Qué privilegios tuvieron, Que yo no gocé jamas? Nace el ave, y con las galas Que le dan belleza suma,

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