BooksWhaleBooksWhale
Los de abajo cover

español Edición

Literatura

Los de abajo

Edición BooksWhale en español de Mariano Azuela

Una novela fundamental de la Revolución mexicana sobre guerrilla, violencia, clase social, idealismo y desengaño.

Vista previa
Muestra del texto preparado
Formatos
Lector online, EPUB, PDF
Acceso
Claim de Biblioteca

Introducción del libro

Los de abajo

Los de abajo es una de las obras centrales de la narrativa revolucionaria mexicana. Mariano Azuela retrata la guerra desde sus combatientes, sus impulsos sociales, sus contradicciones y su desgaste moral, en un texto imprescindible para lectores de literatura latinoamericana, historia y revolución.

Edición BooksWhale

Cómo se preparó esta edición

Esta edición se basa en un texto de dominio público y fue preparada por BooksWhale para lectura digital.

Base de dominio público

Por qué puede compartirse

Mariano Azuela murió en 1952, y Los de abajo se publicó por primera vez en 1915. Estas fechas respaldan la condición de dominio público de esta edición original en español.

Leer vista previa

Muestra del texto preparado

Vista previa seleccionada del texto preparado.

Capítulo de vista previaFull textLeer vista previa

Los de abajo

Mariano Azuela

Capítulo de vista previaPRIMERA PARTEVista previa

PRIMERA PARTE

Capítulo de vista previaIVista previa

—Te digo que no es un animal... Oye cómo ladra el Palomo... Debe ser algún cristiano...

La mujer fijaba sus pupilas en la oscuridad de la sierra.

— ¿Y que fueran siendo federales? —repuso un hombre que, en cuclillas, yantaba en un rincón, una cazuela en la diestra y tres tortillas en taco en la otra mano.

La mujer no le contestó; sus sentidos estaban puestos fuera de la casuca.

Se oyó un ruido de pesuñas en el pedregal cercano, y el Palomo ladró con más rabia.

— Sería bueno que por sí o por no te escondieras, Demetrio.

El hombre, sin alterarse, acabó de comer; se acercó un cántaro y, levantándolo a dos manos, bebió agua a borbotones. Luego se puso en pie.

— Tu rifle está debajo del petate —pronunció ella en voz muy baja.

El cuartito se alumbraba por una mecha de sebo. En un rincón descansaban un yugo, un arado, un otate y otros aperos de labranza. Del techo pendían cuerdas sosteniendo un viejo molde de adobes, que servía de cama, y sobre mantas y desteñidas hilachas dormía un niño. Demetrio ciñó la cartuchera a su cintura y levantó el fusil. Alto, robusto, de faz bermeja, sin pelo de barba, vestía camisa y calzón de manta, ancho sombrero de soyate y guaraches.

Salió paso a paso, desapareciendo en la oscuridad impenetrable de la noche.

El Palomo, enfurecido, había saltado la cerca del corral. De pronto se oyó un disparo, el perro lanzó un gemido sordo y no ladró más.

Unos hombres a caballo llegaron vociferando y maldiciendo. Dos se apearon y otro quedó cuidando las bestias.

—¡Mujeres..., algo de cenar!... Blanquillos, leche, frijoles, lo que tengan, que venimos muertos de hambre.

— ¡Maldita sierra! ¡Sólo el diablo no se perdería!

— Se perdería, mi sargento, si viniera de borracho como tú...

Uno llevaba galones en los hombros, el otro cintas rojas en las mangas.

— ¿En dónde estamos, vieja?... ¡Pero con una!.. ¿Esta casa está sola?

—¿Y entonces, esa luz?... ¿Y ese chamaco?... ¡Vieja, queremos cenar, y que sea pronto! ¿Sales o te hacemos salir?

— ¡Hombres malvados, me han matado mi perro!... ¿Qué les debía ni qué les comía mi pobrecito Palomo?

La mujer entró llevando a rastras el perro, muy blanco y muy gordo, con los ojos claros ya y el cuerpo suelto.

— ¡Mira nomás qué chapetes, sargento!... Mi alma, no te enojes, yo te juro volverte tu casa un palomar; pero, ¡por Dios!... No me mires airada... No más enojos... Mírame cariñosa, luz de mis ojos, acabó cantando el oficial con voz aguardentosa.

— Señora, ¿cómo se llama este ranchito? —preguntó el sargento.

—Limón —contestó hosca la mujer, ya soplando las brasas del fogón y arrimando leña.

— ¿Conque aquí es Limón?... ¡La tierra del famoso Demetrio Macías!... ¿Lo oye, mi teniente? Estamos en Limón.

— ¿En Limón?... Bueno, para mí... ¡plin!... Ya sabes, sargento, si he de irme al infierno, nunca mejor que ahora..., que voy en buen caballo. ¡Mira nomás qué cachetitos de morena!... ¡Un perón para morderlo!...

— Usted ha de conocer al bandido ese, señora... Yo estuve junto con él en la Penitenciaría de Escobedo.

— Sargento, tráeme una botella de tequila; he decidido pasar la noche en amable compañía con esta morenita... ¿El coronel?... ¿Qué me hablas tú del coronel a estas horas?... ¡Que vaya mucho a...! Y si se enoja, pa mí... ¡plin!... Anda, sargento, dile al cabo que desensille y eche de cenar. Yo aquí me quedo... Oye, chatita, deja a mi sargento que fría los blanquillos y caliente las gordas; tú ven acá conmigo. Mira, esta carterita apretada de billetes es sólo para ti. Es mi gusto. ¡Figúrate! Ando un poco borrachito por eso, y por eso también hablo un poco ronco... ¡Como que en Guadalajara dejé la mitad de la campanilla y por el camino vengo escupiendo la otra mitad!... ¿Y qué le hace...? Es mi gusto. Sargento, mi botella, mi botella de tequila. Chata, estás muy lejos; arrímate a echar un trago. ¿Cómo que no?... ¿Le tienes miedo a tu... marido... o lo que sea?... Si está metido en algún agujero dile que salga..., pa mí ¡plin!... Te aseguro que las ratas no me estorban.

Índice

Dentro de esta edición

  1. 01Full text
  2. 02PRIMERA PARTE
  3. 03I
  4. 04IV
  5. 05V
  6. 06VI
  7. 07VII!
  8. 08parte, el frijol y el maíz abundaban en los ranchos inmediatos; la gente tal odio
  9. 09XI
  10. 10XIII
  11. 11XIV
  12. 12XV
  13. 13XVI
  14. 14XVII
  15. 15XVIII
  16. 16XIX
  17. 17XX
  18. 18XXI
  19. 19SEGUNDA PARTE
  20. 20IV
  21. 21V
  22. 22VI
  23. 23VII
  24. 24VII!
  25. 25IX
  26. 26XI
  27. 27XIII
  28. 28TERCERA PARTE
  29. 29I
  30. 30IV
  31. 31v
  32. 32VI
  33. 33VI

Disponibilidad de idiomas

Otros idiomas

Aún no hay otras ediciones lingüísticas publicadas. Esta sección enlazará las disponibles.

Solicitar otro idioma

Los de abajo

Membresía $9.99 / año · acceso claim

Vista previaUnirse