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Literatura

Poesías de Jorge Manrique

Edición BooksWhale en español de Jorge Manrique

Colección de poesía castellana medieval de Jorge Manrique, con las Coplas y composiciones amorosas, satíricas y morales.

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Introducción del libro

Poesías de Jorge Manrique

Poesías de Jorge Manrique reúne una selección amplia de la obra original castellana del poeta, desde las célebres Coplas por la muerte de su padre hasta poemas amorosos, morales y burlescos. Esta edición limpia el material fuente para conservar el texto literario sin aparato editorial, notas ni plantillas, facilitando la lectura del clásico medieval.

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Esta edición se basa en un texto de dominio público y fue preparada por BooksWhale para lectura digital.

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Jorge Manrique murió en 1479 y su poesía pertenece al siglo XV; esta antigüedad fundamenta claramente el dominio público de la edición española.

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Capítulo de vista previaPart 1Leer vista previa

Poesías de Jorge Manrique

Jorge Manrique

Coplas por la muerte de su padre

Recuerde el alma dormida,

abiue el seso y despierte,

contemplando

como se passa la vida,

como se viene la muerte

tan callando;

quan presto se va el plazer,

como después de acordado

da dolor,

como, a nuestro paresçer,

qualquiera

tiempo passado

fue mejor.

Pues si

vemos lo presente

como

en vn punto ses

ydo

y acabado,

si juzgamos sabiamente,

daremos lo no venido

por passado.

No se engañe nadi

, no,

pensando que

a de durar

lo que espera

mas que duro lo que vio,

pues que

todo a de passar

por

tal manera.

Nuestras vidas son los rios

que van a dar en la

mar

que es el morir:

alli

van los señorios

derechos a se acabar

y consumir;

alli los rios caudales,

alli los otros, medianos

y mas chicos,

allegados

son yguales,

los que biuen por sus manos

y los ricos.

Dexo las inuocaçiones

de los famosos poetas

y oradores;

no curo de sus ficiones

que

traen

yeruas secretas

sus sabores.

Aquel

solo me encomiendo,

aquel solo inuoco yo

de verdad

que en este mundo biuiendo,

el mundo no conocio

su deydad

Este mundo es

el camino

para el otro, ques morada

sin pesar;

mas

cunple tener buen tino

para andar esta jornada

sin errar.

Partimos quando naçemos,

andamos mientra

biuimos

y llegamos

al tiempo que feneçemos;

asi que quando morimos

descansamos.

Este

mundo bueno fue

si bien vsasemos

del

como deuemos,

porque, segun nuestra fe,

es para ganar aquel

que atendemos.

Aun

aquel fijo

de Dios

para subirnos

al çielo

descendio

a naçer aca entre nos,

y a

biuir

en este suelo

do murio.

Si fuese en nuestro poder

tornar

la cara fermosa

corporal,

como podemos fazer

el anima

gloriosa

angelical,

que diligencia tan biua

touieramos

toda hora

y tan presta

en componer la catiua,

dexandonos

la señora

descompuesta!

Ved de quan poco

valor

son las cosas tras que andamos

y corremos,

que

en este mundo traydor

aun

primero que muramos

las perdemos:

dellas desfaze

la edad

dellas casos desastrados

que acaesçen

dellas, por su calidad

en los mas altos estados

desfallesçen.

Dezidme

, la fermosura

la gentil frescura y tez

de la cara,

la color y la blancura,

quando viene la vejez,

qual separa?

Las mañas

y ligereza

y la fuerça corporal

de juuentud

todo se torna graueza

quando llega al arraual

de senectud

Pues la sangre de los godos,

el linage, y la nobleza

tan crecida,

por quantas vias y modos

se pierde

su gran alteza

en esta vida!

Vnos

, por poco valer,

por quan baxos

abatidos

que los tienen!

y otros

, por no tener,

con

oficios no deuidos

se mantienen

Los estados y riqueza

que nos dexan

a desora,

quien lo duda

No

les pidamos firmeza

pues que

son de vna señora

que se muda;

que bienes son de Fortuna

que rebuelue

con su rueda

presurosa,

la qual no puede ser vna,

ni estar

estable ni queda

en vna cosa.

Pero digo que acompañen

y lleguen

hasta

la huessa

con su dueño:

por eso

no nos engañen

pues

se va la vida apriessa

como sueño.

los deleytes de aca

son en que nos deleytamos

temporales,

y los tormentos de alla

que por ellos esperamos

eternales.

Los plazeres y dulçores

desta vida trabajada

que tenemos,

que

son sino corredores,

y la muerte la

celada

en que caemos?

No mirando nuestro

daño

corremos a rienda suelta

sin parar;

desque

vemos el engaño

y queremos dar la buelta,

no ay lugar.

Esos

reyes poderosos

que vemos

por escrituras

ya passadas,

con

casos tristes

llorosos

fueron sus buenas venturas

trastornadas

asi que no ay cosa

fuerte,

que a papas y

emperadores

y prelados

asi

los trata la Muerte

como a los pobres pastores

de ganados.

Capítulo de vista previaPart 2Vista previa

que aunque esté del todo entrada

y encendida,

si presupongo que os veo,

luego la tengo cobrada

y socorrida.

IV

Las cavas están cavadas

en medio de un corazón

muy leal,

y después todas chapadas

de servicios y afición

muy desigual;

de una fe firme la puente

levadiza, con cadena

de razón,

razón que nunca consiente

pasar hermosura ajena

ni afición.

V

Las ventanas son muy bellas,

y son de la condición

que dirá aquí:

que no pueda mirar de ellas

sin ver a vos en visión

delante mí;

mas no visión que me espante,

pero póneme tal miedo,

que no oso

deciros nada delante,

pensando ser tal denuedo

peligroso.

VI

Mi pensamiento -que está

en una torre muy alta,

que es verdad-

sed cierta que no hará,

señora, ninguna falta

ni fealdad;

que ninguna hermosura

ni buen gesto,

no puede tener en nada

pensando en vuestra figura

que siempre tiene pensada

para esto.

VII

Otra torre, que es ventura,

está del todo caída

a todas partes,

porque vuestra hermosura

la ha muy recio combatida

con mil artes,

con jamás no querer bien,

antes matar y herir

y desamar

un tal servidor, a quien

siempre debiera guarir

y defensar.

VIII

Tiene muchas provisiones

que son cuidados y males

y dolores,

angustias, fuertes pasiones,

y penas muy desiguales

y temores,

que no pueden fallecer

aunque estuviese cercado

dos mil años,

ni menos entrar placer

a do hay tanto cuidado

y tantos daños.

IX

En la torre de homenaje

está puesto toda hora

un estandarte,

que muestra por vasallaje

el nombre de su señora

a cada parte;

que comienza como más

el nombre y como valer

el apellido,

a la cual nunca jamás

yo podré desconocer

aunque perdido.

X

FIN

A tal postura os salgo

con muy firme juramento

y fuerte jura,

como vasallo hidalgo

que por pesar ni tormento

ni tristura,

a otro no lo entregar

aunque la muerte esperase

por vivir,

ni aunque lo venga a cercar

el Dios de amor, y llegase

a lo pedir.

Con el gran mal que me sobra...

I

Con el gran mal que me sobra

y el gran bien que me fallece,

en comenzando algún obra.

la tristeza que me cobra

todas mis ganas empece;

y en queriendo ya callar,

se levantan mil suspiros

y gemidos a la par,

que no me dejan estar

ni me muestran qué deciros.

II

No que mi decir se esconda,

mas no hallo que aproveche,

que puesto que me responda

vuestra vela o vuestra ronda,

responderá que yo peche;

dirá luego: -¿Quién te puso

en contienda ni cuestión?

Yo, aunque bien no me escuso

ni rehúso ser confuso,

contaré la ocasión.

III

Y diré que me llamaron

por los primeros mensajes,

cien mil que os alabaron

y alabando no negaron

recibidos mil ultrajes;

mas es tal vuestra beldad,

vuestras gracias y valer,

que Razón y Voluntad

os dieron su libertad

sin poderse defender.

IV

Emprendí, pues, noramala

ya de veros por mi mal,

y en subiendo por la escala,

no sé cuál pie me resbala,

no curé de la señal;

y en llegando a la presencia

de bienes tan remontados,

mis Deseos y Cuidados

todos se vieron lanzados

delante vuestra excelencia.

V

Allí fue la gran cuestión

entre Querer y Temor;

cada cual con su razón

esforzando la pasión

y alterando la color;

y aunque estaba apercibido

y artero de escarmentado,

cuando hubieron concluido,

el temeroso partido

se rindió al esforzado.

VI

Y como tardé en me dar

esperando toda afrenta,

después no pude sacar

partido para quedar

con alguna fuerza exenta;

antes me di tan entero

a vos sola de quien soy,

que merced de otra no espero,

sino de vos, por quien muero,

y aunque muera, más me doy.

Capítulo de vista previaPart 3Vista previa

es serlo a vuestro placer,

que serlo sin vos querer

desde que os vi me lo era.

Esparza: Hallo que ningún poder

Hallo que ningún poder

ni libertad en mí tengo,

pues ni estoy ni voy ni vengo

donde quiere mi querer:

que si estoy, vos me tenéis;

[y] si voy, vos me lleváis;

si vengo, vos me traéis;

así que no me dejáis,

señora, ni me queréis.

Esparza: Mi temor ha sido tal

Mi temor ha sido tal

que me ha tornado judío;

por esto el esfuerzo mío

manda que traiga señal:

pues viendo cuán poco gano

viviendo en ley que no es buena,

osándoos decir mi pena

me quiero tornar cristiano.

Esparza: Pensando, señora, en vos

Pensando, señora, en vos,

vi en el cielo una cometa:

es señal que manda Dios

que pierda miedo y cometa

a declarar el deseo

que mi voluntad desea,

porque jamás no me vea

vencido como me veo

en esta fuerte pelea

que yo conmigo peleo.

Esparza: Qué amador tan desdichado

¡Qué amador tan desdichado,

que gané

-en la gloria de amadores-

el más alto y mejor grado,

por la fe

que tuve con mis amores!

Y así como Lucifer

se perdió por se pensar

igualar con su Señor,

así me vine a perder

por me querer igualar

en amor con el Amor.

Esparza: Yo callé males sufriendo

Yo callé males sufriendo,

y sufrí penas callando;

padecí no mereciendo,

y merecí padeciendo

los bienes que no demando:

si el esfuerzo que he tenido

para callar y sufrir,

tuviera para decir,

no sintiera mi vivir

los dolores que ha sentido.

Estando ausente de su amiga a un mensajero que allá enviaba

I

Ve, discreto mensajero,

delante aquella figura

valerosa

por quien peno, por quien muero,

flor de toda hermosura

tan preciosa,

y mira cuando llegares

a su esmerada presencia

que resplandece,

doquiera que la hallares

tú le hagas reverencia

cual merece.

II

Llegarás con tal concierto,

los ojos en el sentido

resguardando,

no te mate quien ha muerto

un corazón y vencido

bien amando;

y después de saludada

su valer, con afición

tras quien sigo,

de mi triste enamorada

le harás la relación

que te digo.

III

Dirasle que soy tornado

con más penas que llevé

cuando partí,

todo siempre acompañado

de aquella marcada fe

que le di.

Aquel vivo sentimiento

me ha traído sin dudanza

asegurado

al puerto de salvamiento,

do está la clara holganza

de mi grado.

IV

Dirasle cómo he venido

hecho mártir, padeciendo

los deseos

de su gesto tan cumplido,

mis cuidados combatiendo

sus arreos;

no te olvides de contar

las afligidas pasiones

que sostengo

sobre estas ondas de mar,

do espero los galardones

tras quien vengo.

V

Recuerde bien tu memoria

de los trabajados días

que he sufrido,

por más merecer la gloria

de las altas alegrías

de Cupido;

y plañendo y suspirando

por mover a compasión

su crudeza,

le di que ando esperando

bordado mi corazón

de firmeza.

VI

Que no quiera ni consienta

la perdición que será

enemiga

de mi vida, su sirvienta,

en quien siempre hallará

buena amiga;

mas que tenga por mejor

-pues con razón me querello-

de guiarme,

y si place al Dios de amor,

a ella no pese de ello

por salvarme.

VII

Y dirás la pena fuerte

que de tu parte me guarda

fatigando,

y cuán cierta me es la muerte

si mi remedio se tarda

de su bando;

dirasle mi mar amargo,

mi congojoso dolor

y mi pesar,

y sepa que es grande cargo

al que puede y es deudor.

no pagar.

VIII

Dile que vivo sin ella,

como las almas serenas,

muy penado

de pena mayor que aquella,

de sus grillos y cadenas

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Dentro de esta edición

  1. 01Part 1
  2. 02Part 2
  3. 03Part 3
  4. 04Part 4

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