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Política
Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana
Edición BooksWhale en español de José Carlos Mariátegui
Un clásico latinoamericano sobre economía, tierra, indigenismo, educación, religión y nación peruana.
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Introducción del libro
Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana
Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana analiza la formación social del Perú con una mirada marxista, histórica y cultural. Esta edición en español ofrece un texto esencial del pensamiento político latinoamericano.
Edición BooksWhale
Cómo se preparó esta edición
Esta edición se basa en un texto de dominio público y fue preparada por BooksWhale para lectura digital.
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Por qué puede compartirse
José Carlos Mariátegui murió en 1930, y Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana fue publicado en 1928. Estas fechas sostienen el dominio público de esta edición española.
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Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana
José Carlos Mariátegui
Advertencia
Ich will keinen Autor mehr lesen, dem man
anmerkt, er wollte ein Buch machen: sondern
nur jene, deren Gedanken unversehens
ein Buch wurden.
NIETZSCHE, Der Wanderer und sein Schatten
Reúno en este libro, organizados y anotados en siete ensayos, los escritos que he publicado en "Mundial" y "Amauta" sobre algunos aspectos sustantivos de la realidad peruana. Como LA ESCENA CONTEMPORÁNEA, no es éste, pues, un libro orgánico. Mejor así. Mi trabajo se desenvuelve según el querer de Nietzsche, que no amaba al autor contraído a la producción intencional, deliberada, de un libro, sino a aquél cuyos pensamientos formaban un libro espontánea e inadvertidamente. Muchos proyectos de libro visitan mi vigilia; pero sé por anticipado que sólo realizaré los que un imperioso mandato vital me ordene. Mi pensamiento y mi vida constituyen una sola cosa, un único proceso. Y si algún mérito espero y reclamo que me sea reconocido es el de -también conforme un principio de Nietzsche- meter toda mi sangre en mis ideas.
Pensé incluir en este volumen un ensayo sobre la evolución política e ideológica del Perú. Mas, a medida que avanzo en él, siento la necesidad de darle desarrollo y autonomía en un libro aparte. El número de páginas de estos 7 ENSAYOS me parece ya excesivo, tanto que no me consiente completar algunos trabajos como yo quisiera y debiera. Por otra parte, está bien que aparezcan antes que mi nuevo estudio. De este modo, el público que me lea se habrá familiarizado oportunamente con los materiales y las ideas de mi especulación política e ideológica.
Volveré a estos temas cuantas veces me lo indique el curso de mi investigación y mi polémica. Tal vez hay en cada uno de estos ensayos el esquema, la intención de un libro autónomo. Ninguno de estos ensayos está acabado: no lo estarán mientras yo viva y piense y tenga algo que añadir a lo por mí escrito, vivido y pensado.
Toda esta labor no es sino una contribución a la crítica socialista de los problemas y la historia del Perú. No faltan quienes me suponen un europeizante, ajeno a los hechos y a las cuestiones de mi país. Que mi obra se encargue de justificarme, contra esta barata e interesada conjetura. He hecho en Europa mi mejor aprendizaje. Y creo que no hay salvación para Indo-América sin la ciencia y el pensamiento europeos u occidentales. Sarmiento que es todavía uno de los creadores de la argentinidad, fue en su época un europeizante. No encontró mejor modo de ser argentino.
Otra vez repito que no soy un crítico imparcial y objetivo. Mis juicios se nutren de mis ideales, de mis sentimientos, de mis pasiones. Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano. Estoy lo más lejos posible de la técnica profesoral y del espíritu universitario.
Es todo lo que debo advertir lealmente al lector a la entrada de mi libro.
Lima, 1928.
Esquema de la evolución económica
Capítulo de vista previaI. LA ECONOMIA COLONIALVista previa
En el plano de la economía se percibe mejor que en ningún otro hasta qué punto la Conquista escinde la historia del Perú. La Conquista aparece en este terreno, más netamente que en cualquiera otro, como una solución de continuidad. Hasta la Conquista se desenvolvió en el Perú una economía que brotaba espontánea y libremente del suelo y la gente peruanos. En el Imperio de los Inkas, agrupación de comunas agrícolas y sedentarias, lo más interesante era la economía. Todos los testimonios históricos coinciden en la aserción de que el pueblo inkaico —laborioso, disciplinado, panteísta y sencillo— vivía con bienestar material. Las subsistencias abundaban; la población crecía.
El Imperio ignoró radicalmente el problema de Malthus. La organización colectivista, regida por los Inkas, había enervado en los indios el impulso individual; pero había desarrollado extraordinariamente en ellos, en provecho de este régimen económico, el hábito de una humilde y religiosa obediencia a su deber social. Los Inkas sacaban toda la utilidad social posible de esta virtud de su pueblo, valorizaban el vasto territorio del Imperio construyendo caminos, canales, etc., lo extendían sometiendo a su autoridad tribus vecinas. El trabajo colectivo, el esfuerzo común, se empleaban fructuosamente en fines sociales.
Los conquistadores españoles destruyeron, sin poder naturalmente reemplazarla, esta formidable máquina de producción. La sociedad indígena, la economía inkaica, se descompusieron y anonadaron completamente al golpe de la conquista. Rotos los vínculos de su unidad, la nación se disolvió en comunidades dispersas. El trabajo indígena cesó de funcionar de un modo solidario y orgánico. Los conquistadores no se ocuparon casi sino de distribuirse y disputarse el pingüe botín de guerra. Despojaron los templos y los palacios de los tesoros que guardaban; se repartieron las tierras y los hombres, sin preguntarse siquiera por su porvenir como fuerzas y medios de producción.
El Virreinato señala el comienzo del difícil y complejo proceso de formación de una nueva economía. En este período, España se esforzó por dar una organización política y económica a su inmensa colonia. Los españoles empezaron a cultivar el suelo y a explotar las minas de oro y plata. Sobre las ruinas y los residuos de una economía socialista, echaron las bases de una economía feudal.
Pero no envió España al Perú, como del resto no envió tampoco a sus otras posesiones, una densa masa colonizadora. La debilidad del imperio español residió precisamente en su carácter y estructura de empresa militar y eclesiástica más que política y económica. En las colonias españolas no desembarcaron como en las costas de Nueva Inglaterra grandes bandadas de pioneers . A la América Española no vinieron casi sino virreyes, cortesanos, aventureros, clérigos, doctores y soldados. No se formó, por esto, en el Perú una verdadera fuerza de colonización.
La población de Lima estaba compuesta por una pequeña corte, una burocracia, algunos conventos, inquisidores, mercaderes, criados y esclavos.
El pioneer español carecía, además, de aptitud para crear núcleos de trabajo. En lugar de la utilización del indio, parecía perseguir su exterminio. Y los colonizadores no se bastaban a sí mismos para crear una economía sólida y orgánica. La organización colonial fallaba por la base. Le faltaba cimiento demográfico. Los españoles y los mestizos eran demasiado pocos para explotar, en vasta escala, las riquezas del territorio. Y, como para el trabajo de las haciendas de la costa se recurrió a la importación de esclavos negros, a los elementos y características de una sociedad feudal se mezclaron elementos y características de una sociedad esclavista.
Capítulo de vista previaII. LAS BASES ECONÓMICAS DE LA REPÚBLICAVista previa
Como la primera, la segunda etapa de esta economía arranca de un hecho político y militar. La primera etapa nace de la Conquista. La segunda etapa se inicia con la Independencia. Pero, mientras la Conquista engendra totalmente el proceso de la formación de nuestra economía colonial, la Independencia aparece determinada y dominada por ese proceso.
He tenido ya —desde mi primer esfuerzo marxista por fundamentar en el estudio del hecho económico la historia peruana— ocasión de ocuparme en esta faz de la revolución de la Independencia, sosteniendo la siguiente tesis: «Las ideas de la revolución francesa y de la constitución norteamericana encontraron un clima favorable a su difusión en Sudamérica, a causa de que en Sudamérica existía ya aunque fuese embrionariamente, una burguesía que, a causa de sus necesidades e intereses económicos, podía y debía contagiarse del humor revolucionario de la burguesía europea. La Independencia de Hispanoamérica no se habría realizado, ciertamente, si no hubiese contado con una generación heroica, sensible a la emoción de su época, con capacidad y voluntad para actuar en estos pueblos una verdadera revolución. La Independencia, bajo este aspecto, se presenta como una empresa romántica. Pero esto no contradice la tesis de la trama económica de la revolución emancipadora. Los conductores, los caudillos, los ideólogos de esta revolución no fueron anteriores ni superiores a las premisas y razones económicas de este acontecimiento. El hecho intelectual y sentimental no fue anterior al hecho económico».
La política de España obstaculizaba y contrariaba totalmente el desenvolvimiento económico de las colonias al no permitirles traficar con ninguna otra nación y reservarse como metrópoli, acaparándolo exclusivamente, el derecho de todo comercio y empresa en sus dominios.
El impulso natural de las fuerzas productoras de las colonias pugnaba por romper este lazo. La naciente economía de las embrionarias formaciones nacionales de América necesitaba imperiosamente, para conseguir su desarrollo, desvincularse de la rígida autoridad y emanciparse de la medioeval mentalidad del rey de España. El hombre de estudio de nuestra época no puede dejar de ver aquí el más dominante factor histórico de la revolución de la independencia sudamericana, inspirada y movida, de modo demasiado evidente, por los intereses de la población criolla y aun de la española, mucho más que por los intereses de la población indígena.
Enfocada sobre el plano de la historia mundial, la independencia sudamericana se presenta decidida por las necesidades del desarrollo de la civilización occidental o, mejor dicho, capitalista. El ritmo del fenómeno capitalista tuvo en la elaboración de la independencia una función menos aparente y ostensible, pero sin duda mucho más decisiva y profunda que el eco de la filosofía y la literatura de los enciclopedistas. El Imperio Británico, destinado a representar tan genuina y trascendentalmente los intereses de la civilización capitalista, estaba entonces en formación. En Inglaterra, sede del liberalismo y el protestantismo, la industria y la máquina preparaban el porvenir del capitalismo, esto es del fenómeno material del cual aquellos dos fenómenos, político el uno, religioso el otro, aparecen en la historia como la levadura espiritual y filosófica. Por esto le tocó a Inglaterra —con esa clara conciencia de su destino y su misión históricas a que debe su hegemonía en la civilización capitalista—, jugar un papel primario en la independencia de Sudamérica. Y, por esto, mientras el primer ministro de Francia, de la nación que algunos años antes les había dado el ejemplo de su gran revolución, se negaba a reconocer a estas jóvenes repúblicas sudamericanas que podían enviarle «junto con sus productos sus ideas revolucionarias»
Índice
Dentro de esta edición
- 01Full text
- 02I. LA ECONOMIA COLONIAL
- 03II. LAS BASES ECONÓMICAS DE LA REPÚBLICA
- 04III. EL PERÍODO DEL GUANO Y DEL SALITRE
- 05IV. CARÁCTER DE NUESTRA ECONOMIA ACTUAL
- 06V. ECONOMÍA AGRARIA Y LATIFUNDISMO FEUDAL
- 07REFERENCIAS:
- 08SU NUEVO PLANTEAMIENTO
- 09REFERENCIAS:
- 10EL PROBLEMA AGRARIO Y EL PROBLEMA DEL INDIO
- 11COLONIALISMO = FEUDALISMO
- 12POLÍTICA DEL COLONIAJE: DESPOBLACIÓN Y ESCLAVITUD
- 13EL COLONIZADOR ESPAÑOL
- 14LA «COMUNIDAD» BAJO EL COLONIAJE
- 15LA REVOLUCIÓN DE LA INDEPENDENCIA Y LA PROPIEDAD AGRARIA
- 16POLÍTICA AGRARIA DE LA REPÚBLICA
- 17LA GRAN PROPIEDAD Y EL PODER POLÍTICO
- 18LA «COMUNIDAD» BAJO LA REPÚBLICA
- 19LA «COMUNIDAD» Y EL LATIFUNDIO
- 20EL RÉGIMEN DE TRABAJO.–SERVIDUMBRE Y SALARIADO
- 21«COLONIALISMO» DE NUESTRA AGRICULTURA COSTEÑA
- 22PROPOSICIONES FINALES
- 23REFERENCIAS:
- 24I. LA HERENCIA COLONIAL Y LAS INFLUENCIAS FRANCESA Y NORTEAMERICANA
- 25II. LA REFORMA UNIVERSITARIA: IDEOLOGÍA Y REINVINDICACIONES
- 26POLÍTICA Y ENSEÑANZA UNIVERSITARIA EN AMÉRICA LATINA
- 27LA UNIVERSIDAD DE LIMA
- 28REFORMA Y REACCIÓN
- 29III. IDEOLOGÍAS EN CONTRASTE
- 30REFERENCIAS:
- 31I. LA RELIGIÓN DEL TAWANTINSUYO
- 32II. LA CONQUISTA CATÓLICA
- 33III. LA INDEPENDENCIA Y LA IGLESIA
- 34REFERENCIAS:
- 35I. PONENCIAS BÁSICAS
- 36II. REGIONALISMO Y GAMONALISMO
- 37III. LA REGIÓN EN LA REPÚBLICA
- 38IV. DESCENTRALIZACIÓN CENTRALISTA
- 39V. EL NUEVO REGIONALISMO
- 40VI. EL PROBLEMA DEL CAPITAL
- 41I. TESTIMONIO DE PARTE
- 42II. LA LITERATURA DE LA COLONIA
- 43III. EL COLONIALISMO SUPÉRSTITE
- 44IV. RICARDO PALMA, LIMA Y LA COLONIA
- 45V. GONZÁLEZ PRADA
- 46VI. MELGAR
- 47VII. ABELARDO GAMARRA
- 48VIII. CHOCANO
- 49IX. RIVA AGÜERO Y SU INFLUENCIA. LA GENERACIÓN "FUTURISTA"
- 50X. COLÓNIDA Y VALDELOMAR
- 51MI AMOR ANIMARÁ EL MUNDO
- 52¿ES POSIBLE SUFRIR?
- 53XI. NUESTROS "INDEPENDIENTES"
- 54XII. EGUREN
- 55XIII. ALBERTO HIDALGO
- 56XIV. CÉSAR VALLEJO
- 57XV. ALBERTO GUILLÉN
- 58XVI. MAGDA PORTAL
- 59XVII. LAS CORRIENTES DE HOY.- EL INDIGENISMO
- 60XVIII. ALCIDES SPELUCÍN
- 61XIX. BALANCE PROVISORIO
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