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Zalacaín el aventurero

Édition BooksWhale en espagnol par Pío Baroja

Novela de aventuras vasca, enérgica y popular, con guerra, amor, riesgo, acción y el estilo directo de Baroja.

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Zalacaín el aventurero

Zalacaín el aventurero es una obra clásica de dominio público seleccionada con cuidado. Novela de aventuras vasca, enérgica y popular, con guerra, amor, riesgo, acción y el estilo directo de Baroja. Esta edición BooksWhale ofrece metadatos claros, título localizable y contexto editorial fiable.

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Zalacaín el aventurero se publicó por primera vez en 1908. El texto seleccionado pertenece al dominio público y es apto para la edición BooksWhale.

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Zalacaín el aventurero

Pío Baroja

Chapitre d'aperçuPRÓLOGOAperçu

PRÓLOGO

Chapitre d'aperçuCÓMO ERA LA VILLA DE URBIA EN EL ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XIXAperçu

Una muralla de piedra, negruzca y alta rodea a Urbia. Esta muralla sigue a lo largo del camino real, limita el pueblo por el Norte y al llegar al río se tuerce, tropieza con la iglesia, a la que coge, dejando parte del ábside fuera de su recinto, y después escala una altura y envuelve la ciudad por el Sur.

Hay todavía, en los fosos, terrenos encharcados con hierbajos y espadañas, poternas llenas de hierros, garitas desmochadas, escalerillas musgosas, y alrededor, en los glacis, altas y románticas arboledas, malezas y boscajes y verdes praderas salpicadas de florecillas. Cerca, en la aguda colina a cuyo pie se sienta el pueblo, un castillo sombrío se oculta entre gigantescos olmos.

Desde el camino real, Urbia aparece como una agrupación de casas decrépitas, leprosas, inclinadas, con balcones corridos de madera y miradores que asoman por encima de la negra pared de piedra que las circunda.

Tiene Urbia una barriada vieja y otra nueva. La barriada vieja, la _calle_, como se le llama por antonomasia en vascuence, está formada, principalmente, por dos callejuelas estrechas, sinuosas y en cuesta que se unen en la plaza.

El pueblo viejo, desde la carretera, traza una línea quebrada de tejados torcidos y mugrientos, que va descendiendo desde el Castillo hasta el río. Las casas, encaramadas en la cintura de piedra de la ciudad, parece a primera vista que se encuentran en una posición estrecha é incómoda, pero no es así, sino todo lo contrario, porque, entre el pie de las casas y los muros fortificados, existe un gran espacio ocupado por una serie de magníficas huertas. Tales huertas, protegidas de los vientos fríos, son excelentes. En ellas se pueden cultivar plantas de zona cálida como naranjos y limoneros.

La muralla, por la parte interior que da a las huertas, tiene un camino formado por grandes losas, especie de acera de un metro de ancho con su barandado de hierro.

En los intersticios de estas losas viejas, y desgastadas por las lluvias, crecen la venenosa cicuta y el beleño; junto a las paredes brillan, en la primavera, las flores amarillentas del diente del león y del verbasco, los gladiolos de hermoso color carmesí y las digitales purpúreas. Otros muchos hierbajos, mezclados con ortigas y amapolas, se extienden por la muralla y adornan con su verdura y con sus constelaciones de flores pequeñas y simples las almenas, las aspilleras y los matacanes.

Durante el invierno, en las horas de sol, algunos viejos de la vecindad, con traje de casa y zapatillas, pasean por la cornisa, y al llegar Marzo o Abril contemplan los progresos de los hermosos perales y melocotoneros de las huertas.

Observan también, disimuladamente, por las aspilleras, si viene algún coche o carro al pueblo, si hay novedades en las casas de la barriada nueva, no sin cierta hostilidad, porque todos los habitantes del interior sienten una obscura y mal explicada antipatía por sus convecinos de extra-muros.

La cintura de piedra del pueblo viejo se abre en unos sitios por puertas ojivales; en otros se rompe irregularmente, dejando un boquete que por días se ve agrandarse.

En algunas de las puertas, debajo, de la ojiva primitiva, se hizo posteriormente, no se sabe con qué objeto, un arco de medio punto.

En las piedras de las jambas quedan empotrados hierros que sirvieron para las poternas. Los puentes levadizos están substituídos por montones de tierra que rellenan el foso hasta la necesaria altura.

Urbia ofrece aspectos varios según el sitio de donde se le contemple; desde lejos y viniendo desde la carretera, sobre todo al anochecer, tiene la apariencia de un castillo feudal; la ciudadela sombría, envuelta entre grandes árboles, prolongada después por el pueblo con sus muros fortificados que chorrean agua, presentan un aspecto grave y guerrero; en cambio, desde el puente y un día de sol, Urbia no da ninguna impresión fosca, por el contrario, parece una diminuta Florencia, asentada en las orillas de un riachuelo claro, pedregoso, murmurador y de rápida corriente.

Table des matières

Dans cette édition

  1. 01Full text
  2. 02PRÓLOGO
  3. 03CÓMO ERA LA VILLA DE URBIA EN EL ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XIX
  4. 04LIBRO PRIMERO
  5. 05CAPÍTULO PRIMERO
  6. 06CÓMO VIVIÓ Y SE EDUCÓ MARTÍN ZALACAÍN
  7. 07CAPÍTULO II
  8. 08DONDE SE HABLA DEL VIEJO CÍNICO MIGUEL DE TELLAGORRI
  9. 09CAPÍTULO III
  10. 10LA REUNIÓN DE LA POSADA DE ARCALE
  11. 11CAPÍTULO IV
  12. 12QUE SE REFIERE A LA NOBLE CASA DE OHANDO
  13. 13CAPÍTULO V
  14. 14CAPÍTULO VI
  15. 15DE CÓMO LLEGARON UNOS TITIRITEROS Y DE LO QUE SUCEDIÓ DESPUÉS
  16. 16CAPÍTULO VII
  17. 17CÓMO TELLAGORRI SUPO PROTEGER A LOS SUYOS
  18. 18CAPÍTULO VIII
  19. 19CÓMO AUMENTÓ EL ODIO ENTRE MARTÍN ZALACAÍN Y CARLOS OHANDO
  20. 20CAPÍTULO IX
  21. 21CÓMO INTENTÓ VENGARSE CARLOS DE MARTÍN ZALACAÍN
  22. 22LIBRO SEGUNDO
  23. 23CAPÍTULO PRIMERO
  24. 24EN EL QUE SE HABLA DE LOS PRELUDIOS DE LA ÚLTIMA GUERRA CARLISTA
  25. 25UNA VOZ
  26. 26VARIAS VOCES
  27. 27CAPÍTULO II
  28. 28CÓMO MARTÍN, BAUTISTA Y CAPISTUN PASARON UNA NOCHE EN EL MONTE
  29. 29CAPÍTULO III
  30. 30DE ALGUNOS HOMBRES DECIDIDOS QUE FORMABAN LA PARTIDA DEL CURA
  31. 31CAPÍTULO IV
  32. 32HISTORIA CASI INVEROSÍMIL DE JOSHÉ CRACASCH
  33. 33CAPÍTULO V
  34. 34CÓMO LA PARTIDA DEL CURA DETUVO LA DILIGENCIA CERCA DE ANDOAIN
  35. 35CAPÍTULO VI
  36. 36CÓMO CUIDÓ LA SEÑORITA DE BRIONES A MARTÍN ZALACAÍN
  37. 37CAPÍTULO VII
  38. 38CÓMO MARTÍN ZALACAÍN BUSCÓ NUEVAS AVENTURAS
  39. 39CAPÍTULO VIII
  40. 40VARIAS ANÉCDOTAS DE FERNANDO DE AMEZQUETA Y LLEGADA A ESTELLA
  41. 41CAPÍTULO IX
  42. 42CAPÍTULO X
  43. 43CÓMO TRANSCURRIÓ EL SEGUNDO DÍA EN ESTELLA
  44. 44CAPÍTULO XI
  45. 45CAPÍTULO XII
  46. 46EN QUE LOS ACONTECIMIENTOS MARCHAN AL GALOPE
  47. 47CAPÍTULO XIII
  48. 48CÓMO LLEGARON A LOGROÑO Y LO QUE LES OCURRIÓ
  49. 49CAPÍTULO XIV
  50. 50LIBRO TERCERO
  51. 51CAPÍTULO PRIMERO
  52. 52LOS RECIÉN CASADOS ESTÁN CONTENTOS
  53. 53CAPÍTULO II
  54. 54EN EL CUAL SE INICIA LA «DESHECHA»
  55. 55CAPÍTULO III
  56. 56EN DONDE MARTÍN COMIENZA A TRABAJAR POR LA GLORIA
  57. 57CAPÍTULO IV
  58. 58LA BATALLA CERCA DEL MONTE AQUELARRE
  59. 59CAPÍTULO V
  60. 60DONDE LA HISTORIA MODERNA REPITE EL HECHO DE LA HISTORIA ANTIGUA
  61. 61CAPÍTULO VI
  62. 62LAS TRES ROSAS DEL CEMENTERIO DE ZARO
  63. 63EL 29 DE FEBRERO DE 1876
  64. 64CAPÍTULO VII
  65. 65EPITAFIOS
  66. 66FIN
  67. 67ÍNDICE
  68. 68LIBRO PRIMERO
  69. 69LA INFANCIA DE ZALACAÍN
  70. 70LIBRO SEGUNDO
  71. 71ANDANZAS Y CORRERÍAS
  72. 72LIBRO TERCERO
  73. 73LAS ÚLTIMAS AVENTURAS

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